Europa hizo esta semana el mayor compromiso de la historia contra el cambio climático y acordó reducir en un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para el año 2020.
Según el acuerdo, los 27 estados miembros de la Unión Europea tendrán que articular las políticas que sean necesarias para que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan y evitar una posible catástrofe humana y económica en la región.
La iniciativa fue tomada con base en el llamado Estudio Peseta. Este analizó el Viejo Continente por medio de imágenes satelitales y se apoyó en las últimas publicaciones sobre cambio climático.
Los pronósticos científicos son dramáticos. Según expertos, de continuar como hasta ahora ciertos sitios de Europa sufrirán mucho y miles agonizarán.
Un descenso de hasta el 22,4% de los cultivos en el sur de Europa y un incremento de muertes por calor serían solo algunas de las consecuencias más visibles.
El desbordamiento de los ríos, fuertes inundaciones, migraciones masivas de especies animales y un fuerte impacto económico son otros de los efectos adversos.
Además, los expertos demuestran que el turismo a las costas mediterráneas (que es el mayor movimiento de visitantes del mundo) y la visitación a parajes tradicionalmente nevados podría desaparecer. Esto significaría una pérdida de hasta 100.000 millones de euros por año.
Para lograr la reducción de CO2, Europa impulsará las energías renovables y buscará la reducción en el consumo de suministros extranjeros de gas y petróleo para evitar su dependencia energética.