El alemán Alexander Zverev (N.3) levantó una pelota de partido frente al tenista argentino Sebastián Báez (N.36) para acabar ganando el partido este miércoles por 2-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 7-5, y clasificarse para tercera ronda en Roland Garros.
Semifinalista el año pasado en la arcilla de París, el tenista germano se enfrentará en tercera ronda al estadounidense Brandon Nakashima (N.75).
El joven Báez, 21 años, demostró que se encuentra en un gran momento de forma -fue cuartofinalista en Lyon la semana pasada, perdiendo ante el posterior campeón, el británico Cameron Norrie- y rompió el servicio de Zverev en el primer juego del partido y repitió en el quinto para cerrar el primer set en 35 minutos.
Báez siguió restando muy bien en el segundo parcial y tras otros dos 'breaks' se colocó 0-4, para acabar apuntándose el parcial pese a la reacción de Zverev.
Contra las cuerdas, Zverev reaccionó y con un gran servicio igualó el partido apuntándose los dos siguientes sets sin ceder un 'break'.
Todo parecía entrar en orden para el alemán, pero Báez no había dicho su última palabra: en el 10º juego, con 4-5 a su favor y servicio para el alemán, el argentino tuvo una pelota para cerrar el partido, pero la desaprovechó.
Un error que acabaría pagando caro ante un rival de la calidad de Zverev, que logró el 'break' en el juego siguiente y cerró con su servicio el partido en la primera oportunidad que tuvo tras 3h36 minutos de lucha encarnizada.
"Tuve varias ocasiones en el quinto set, pero Zverev es un gran jugador y, en los momentos difíciles, jugó mejor que yo", admitió el argentino.
"Tengo que aprender mucho para que en un futuro pueda ganar este tipo de partidos. La derrota es dura, pero a veces es positivo para poder aprender y mejorar para el futuro", añadió.
El público de la Philippe Chatrier y el propio Zverev despidieron al argentino con una ovación, como gesto del gran tenis que había mostrado Báez, que el menos se llevará eso como consuelo de su primera visita a París.
"Hizo un partido excelente", declaró Zverev, que admitió que no pudo "comenzar peor el partido", aunque "sabía que tenía que encontrar la manera de ganarle y comencé a hacerlo a partir del segundo set".
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