Suecia se dijo dispuesta a levantar la prohibición de las inspecciones de los restos del ferry "Estonia", en cuyo naufragio en el mar Báltico en 1994 murieron 852 personas, tras haber recibido informaciones importantes sobre el accidente.
"Debemos ver cómo se adapta la ley para autorizar las inspecciones que la oficina de investigación de accidentes quiere llevar a cabo", dijo el ministro de Interior, Mikael Damberg, en una rueda de prensa.
En septiembre, un documental grabado ilegalmente reveló la existencia de un agujero de cuatro metros en el casco del barco, lo que multiplicó de nuevo las dudas sobre las causas del naufragio.
La oficina sueca de investigación de accidentes pidió al gobierno que autorice inmersiones para inspeccionar los restos del barco.
El hundimiento del ferry "Estonia" fue uno de las peores catástrofes marítimas civiles en Europa en el siglo XX.
El ferry se hundió en menos de media hora el 28 de septiembre de 1994 en plena tempestad, cuando realizaba la ruta entre Tallin, la capital de Estonia, y Estocolmo. A bordo viajaban 989 personas entre pasajeros y miembros de la tripulación.
Un total de 137 personas pudieron ser rescatadas con vida de las aguas heladas.
Pese a las demandas de supervivientes y familias, el barco está aún en el fondo del mar Báltico, una especie de "cementerio marino" en virtud de un acuerdo entre Suecia, Estonia y Finlandia.
En 1997, una comisión de investigación de los tres países concluyó que había habido un fallo en el sistema de cierre de la puerta corredera de proa, lo que permitió que el agua entrara más rápidamente a la cubierta reservada a los vehículos.
A principios de octubre, el primer ministro estonio, Juri Ratas, pidió que se abriera "cuanto antes" una nueva investigación sobre el naufragio.
Numerosas hipótesis sobre las causas de este accidente circulan desde hace años, como un choque con un submarino o una explosión a bordo.
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