Julian Nagelsmann, nuevo técnico de 34 años del Bayern de Múnich, se halla ya bajo presión antes de iniciar la Bundesliga el viernes en Mönchengladbach (18h30 GTM), en un club en el que todos sus predecesores han conquistado al menos un título liguero desde 2013 sin interrupción.
Un treintañero para suceder a los legendarios Guardiola, Ancelotti, Heynckes y Flick (nuevo seleccionador de la 'Mannschaft') en el banco del venerable 'Rekordmeister': los dirigentes del gigante bávaro han realizado una apuesta de riesgo ofreciendo tan gran reto al joven pero ambicioso técnico alemán.
Máxime cuando su palmarés como profesional está en blanco. Las mejores líneas en su curriculum son una semifinal de Liga de Campeones en 2020 con el Leipzig (perdida contra el PSG), y una derrota en la final de la Copa de Alemania 2021 ante el Borussia Dortmund.
Su preparación caótica -tres derrotas y un empate- no han desatado el optimismo. Pero pocos en Múnich conciben la posibilidad de no ganar una décima Bundesliga consecutiva.
Nagelsmann descubrirá la gestión de un vestuario de estrellas con egos a veces desmesurados, con algunos jugadores de su misma generación: Robert Lewandowski (33 años el 21 de agosto) y el capitán Manuel Neuer (35 años).
Nagelsmann descubrirá asimismo uno de los pocos clubes en Europa en el que sólo vale ganar, y en el que se comienza hablar de crisis en cuanto se suceden tres partidos sin sumar los tres puntos. Cuatro entrenadores han pasado por el puesto en cinco años; dos fueron despedidos en plena temporada, Carlo Ancelotti y Niko Kovac.
"En el FC Bayern, el éxito tiene que llegar muy rápido", avisó Oliver Kahn, quien sucedió a Karl-Heinz Rummenigge en la dirección del Bayern: "Queremos permanecer en el top-3 europeo". Así pues el título de campeón de liga es obligatorio, el doblete es deseable, y la Champions un objetivo.
"Si no ganase nada aquí será culpa mía", admitió Nagelsmann, al que los dirigentes otorgaron plena confianza con un contrato de cinco años, luego de haber pagado al Leipzig 25 millones de euros para facilitar su salida.
Pero aunque joven, Nagelsmann conoce demasiado bien el fútbol como para hacerse ilusiones: "Sólo me sentiré seguro cuando haya ganado títulos. En ese momento formaré parte de verdad del Bayern".
"Todos saben que yo soñaba con fichar por el Bayern cuando era jugador. Eso no pudo ser, pero ahora estoy muy cerca del sueño de mi vida", desveló el chico de Baviera que cuando era niño dormía bajo una manta con los colores del Bayern.
Lesionado de gravedad con 20 años, renunció a una carrera profesional para convertirse en técnico. A lo largo de los años desarrolló una filosofía: en la derrota "como entrenador se debe atraer la luz hacia uno mismo para demostrar que tienes todo bajo control y que sabes lo que hay que hacer". En la victoria, por contra, "doy un paso atrás y dejo a los chicos delante de la escena. La victoria es un momento que pertenece a los jugadores".
Su primera tarea será reconstruir la parcela defensiva tras las salidas de David Alaba y Jérôme Boateng, los dos centrales históricos del club. Podrá probar las asociaciones entre Niklas Süle, Lucas Hernandez, Benjamin Pavard, y el joven francés de 22 años Dayot Upamecano, llegado del Leipzig junto a él.
También deberá afinar la identidad del juego del equipo, aunque el esquema tipo se mantendrá: desde el inicio de la década dorada, en la época de Robben-Ribéry, el Bayern siempre jugó con un 4-3-3, con todos los entrenadores, al servicio del goleador Robert Lewandowski.
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