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Mortandad sin precedentes de manatíes desborda centros de cuidados en Florida

La marea roja causada por el uso humano de fertilizantes, la pérdida de alimento en su hábitat y los choques con embarcaciones están entre las principales causas de muerte de los manatíes.

La manatí bebé estaba tan enferma, que le ponían un flotador para que saliera a la superficie a respirar. Otros no tuvieron la misma suerte: estos dóciles mamíferos marinos de Florida están muriendo a un ritmo inédito y no hay suficientes “camas” para atenderlos.

Cuando fue rescatada a mediados de abril, la pequeña de dos años sufría una severa intoxicación por brevetoxinas, producidas por la marea roja o floración de algas que contaminan algunos cuerpos de agua de Florida y afectan el sistema nervioso de los animales.

"Estaba completamente inconsciente", recuerda Molly Lippincott, gerente del Cuidado de Animales del Zoológico de Tampa en Lowry, mostrando un video en su teléfono de Lativa, como fue luego bautizada, con la cabeza apoyada sobre un churro flotador.

Ahora respira sola, pero sigue vigilada de cerca en un tanque de cuidados intensivos junto a la manatí Bellisima, que fue hallada desnutrida y con graves heridas provocadas por una lancha.

La marea roja causada por el uso humano de fertilizantes, la pérdida de alimento en su hábitat y los choques con embarcaciones están entre las principales causas de muerte de los manatíes.

Y, este año, las cifras se han disparado. Desde el 1 de enero hasta el 16 de abril han sido hallados muertos 674 manatíes en aguas de Florida, según la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWS).

Es prácticamente el triple de muertes de manatíes que se registró durante el mismo período en cada uno de los cinco años anteriores.

Cuando Lativa y Bellisima mejoren, irán a las piscinas de recuperación, donde una veintena de manatíes convalecientes son alimentados con lechugas y atendidos hasta que vuelven a su hábitat.

Hay cinco hospitales de manatíes en Florida. El de Tampa es uno de los tres más grandes y tiene tres tanques de cuidados intensivos, cuyo piso se puede elevar para poder tratar a los animales.

Pero la mortandad de este año tiene a los cinco centros casi al tope de su capacidad.

Los veterinarios "están intentando distribuir los manatíes para que se puedan liberar las instalaciones de cuidados intensivos", dice la veterinaria Cynthia Stringfield, vicepresidenta de Salud, Conservación y Educación Animal del Zoo.

"Pero ahora mismo es un acto de malabarismo intentar tener espacio para todos", añade. "Estamos todos casi llenos".

Los manatíes, primos lejanos de los elefantes, son unos gentiles gigantes de aguas cálidas, que pastan continuamente las algas del lecho marino y viven en aguas llanas porque necesitan salir a la superficie con frecuencia a respirar.

Normalmente, el aumento de la mortalidad de estos mansos herbívoros se debe a las colisiones con lanchas y motos de agua que van muy deprisa en aguas bajas.

"Cuando un manatí sale a respirar, es cuando suele ser golpeado por un bote", dice Lippincott.

En las piscinas de recuperación del zoológico, todos tienen cicatrices: una línea recta cuando la herida es provocada por la quilla; varias líneas paralelas cuando la produjo el propulsor.

"Se desplazan muy lentamente. Navegan a unos 8 km por hora, por lo que no tienen tiempo para alejarse de los barcos. Necesitamos que la gente reduzca la velocidad cuando están en aguas poco profundas", pide Lippincott.

Florida no requiere una licencia de navegación. Los capitanes solo tienen que completar un curso que no incluye mucha educación adicional sobre la vida silvestre. Y los turistas que alquilan embarcaciones muchas veces ni saben lo que es un manatí.

Se calcula que la población de manatíes en Florida ronda los 7.000 ejemplares.

El exceso de muertes de este año se concentra en la costa este de Florida y parece deberse a la desaparición del pasto marino, al cual no le llega luz solar debido a la floración de algas, producida por los fertilizantes y las aguas residuales.

El mes pasado, la FWS informó que la alarmante situación fue calificada como un "Evento de Mortandad Inusual" (UME, en inglés), lo que desbloqueó fondos para una investigación federal.

Una UME se define como "una muerte significativa de cualquier población de mamíferos marinos y exige una respuesta inmediata", según la Ley de Protección de Mamíferos Marinos.

Muchas de estas "vacas marinas" han sido halladas en estado de desnutrición en el centro y el sur de la costa Atlántica de Florida.

Para complicar aún más las cosas, este mes una brecha en una antigua planta de fosfato en la costa opuesta de Florida provocó el vertido de miles de galones de aguas residuales en la bahía de Tampa.

"Todavía no estamos viendo los efectos de eso, pero estamos preocupados de que sea un problema emergente", dice Stringfield.

En mayo de 2017, poco después de que el expresidente Donald Trump asumiera el poder, las autoridades federales reclasificaron a los manatíes de especie en peligro a especie amenazada, lo cual redujo sus protecciones.