AFP . 15 enero
Miembros de la Guardia Nacional de Michigan comenzaron a llegar a Flint en 2016 para reuniones informativas sobre la crisis del agua potable, por delante de un contingente más grande de guardias que ayudaron a distribuir agua embotellada, filtros y otros suministros a los residentes. AP
Miembros de la Guardia Nacional de Michigan comenzaron a llegar a Flint en 2016 para reuniones informativas sobre la crisis del agua potable, por delante de un contingente más grande de guardias que ayudaron a distribuir agua embotellada, filtros y otros suministros a los residentes. AP

Michigan. El exgobernador de Michigan, Estados Unidos, Rick Snyder, se encuentra entre los exfuncionarios acusados por la crisis del agua contaminada en Flint, un escándalo sanitario que se volvió símbolo de la injusticia social en el país, informaron las autoridades el jueves.

Los fiscales afirman que Snyder fue negligente a la hora de proteger a los residentes de esta decadente ciudad industrial, que en 2014 cambió su fuente de agua potable al contaminado río Flint para bajar costos.

Los funcionarios fallaron al no colocar controles de corrosión en la nueva fuente de agua, lo que permitió que el plomo y otros contaminantes se filtraran a través de tuberías envejecidas.

Tras el cambio de fuente, murieron 12 personas afectadas por el mal del Legionario (neumonía causada por bacterias en el agua), aunque las autoridades ignoraron en un principio las quejas de los residentes en una ciudad mayormente negra y donde muchos viven bajo el umbral de la pobreza.

"La población de Flint continúa sufriendo debido a la categórica falla de los funcionarios públicos en todos los niveles del gobierno, que pisotearon su confianza y evadieron su responsabilidad por demasiado tiempo", dijo la abogada estatal Fadwa Hammoud en una conferencia de prensa.

Snyder, que está entre los nueve funcionarios acusados, se declaró inocente el jueves de dos cargos por faltas. Enfrenta hasta un año en la cárcel por cada cargo si es condenado.

El exdirector del Departamento de Salud estatal, Nicolas Lyon, fue acusado por nueve cargos de homicidio involuntario; cada uno tiene una pena de hasta 15 años de prisión.

Eden Wells, exejecutivo de los servicios médicos estatales, también recibió nueve acusaciones de homicidio involuntario y una por negligencia premeditada en sus funciones.

Hammoud dijo que la exfuncionaria de Salud, Nancy Peeler, alteró "la información relacionada con los elevados niveles de plomo en sangre de los niños de la ciudad de Flint", y fue acusada de conducta impropia.

Otros tres exfuncionarios locales y dos del equipo de Snyder también fueron acusados.

Las autoridades aseguran que el agua de Flint es ahora segura y cumple con los lineamientos federales, pero la Agencia de Protección del Medioambiente (EPA por sus siglas en inglés) no la recomienda para cocinar o lavarse los dientes.

Michigan acordó pagar unos $600 millones en indemnización para las víctimas. Se cree que más de 8.000 niños consumieron el agua contaminada.