Brasil propuso este martes en la ONU mejorar la "comunicación estratégica" para combatir la desinformación y noticias falsas que perjudican a las misiones de paz; especialmente en algunos países de África.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Carlos Alberto Franco França, cuyo país preside este mes el Consejo de Seguridad, promovió este martes el primer debate sobre este tema en este foro de la ONU, del que dependen las misiones de paz de la organización.
"Es hora de que demos prioridad a la comunicación estratégica", ya que es "fundamental para garantizar el apoyo político y público para que las misiones de paz cumplan con eficacia sus mandatos", justificó el ministro.
En una época en la que la desinformación y las noticias falsas se han convertido en un "arma más de guerra", para el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, la comunicación es, "más que nunca, central para el éxito de nuestro trabajo".
"Sabemos que la desinformación no solo es engañosa, es peligrosa y potencialmente mortal" pues "fomenta abiertamente la violencia contra nuestro personal y nuestros socios y transforma nuestra bandera azul desde un símbolo de seguridad a un objetivo de ataque", dijo Guterres en el foro.
Según un reciente estudio, cerca de la mitad de los cascos azules consideran que la desinformación y las noticias falsas tienen repercusiones en los resultados de las operaciones y amenazan su seguridad.
Uno de los ejemplos es una reciente carta propagada por las redes sociales en Malí, que aseguraba que los cascos azules colaboraban con grupos armados y de la que se llegaron a hacer eco los medios locales.
En ese país, la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de la ONU para la Estabilización de Malí), se ha convertido en una de las más peligrosas: 177 integrantes han muerto en actos hostiles, de ellos cuatro desde junio.
Y es que el entorno en el que operan los cascos azules "es más peligroso hoy que en cualquier otra época reciente" y se enfrentan a terroristas, criminales, a grupos armados y sus aliados" que tienen "acceso a armas modernas poderosas y muchos con interés en que se perpetúe el caos", recordó Guterres.
Para Brasil, que ha participado en 41 misiones de paz en el mundo y ha desplegado en torno a 55.000 efectivos, la figura de las misiones de paz no está en juego. Son "fundamentales para contener conflictos, proteger civiles y reconstruir las instituciones", dijo el ministro
Jenna Russo, directora de investigación en el Instituto Internacional para la Paz (IPI, según sus siglas en inglés), recordó que una de las críticas de las organizaciones de la sociedad civil es que los cascos azules apenas tienen "capacidad de escucha".
El jefe de la Misión de Estabilización en la República Democrática de Congo (MONUSCO), que cuenta con 13.000 efectivos en el país, el teniente general brasileño Marcos De Sá Affonso Da Costa, también recordó estudios que muestran la "paupérrima" percepción que tiene la población en los resultados de la misión y la animadversión que genera en algunas partes del país que "impide algunos de nuestros despliegues".
Las campañas de desinformación de las milicias, aseguró, "generan cambios fundamentales en el carácter de la guerra y las operaciones de paz ya se han visto afectadas". Por ello, es necesario contrarrestar estas desinformaciones hablando directamente con los jefes locales, los medios nacionales y regionales y los responsables gubernamentales a todos los niveles.
"Estas voces juegan un papel crucial para contrarrestar las críticas explicando el objetivo y los límites de nuestro mandato y nuestra política sobre derechos humanos".
Tras muchos tiras y afloja, Brasil logró que los 15 miembros del Consejo de Seguridad dieran luz verde a un documento de 17 puntos en el que pide al secretario general que presente, como muy tarde, para el 15 de abril de 2023, una revisión de la estrategia de comunicación estratégica, que evalúe la actual situación y el impacto en las comunidades locales, identifique los problemas y los desafíos y proponga medidas para mejorarlos.
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