Presentado por: PRINTEA
Una nueva edición de la Feria Internacional del Libro Costa Rica 2026 está en desarrollo y es la oportunidad perfecta para reunir a escritores, editoriales y al público entusiasta de la lectura.
El evento abrió sus puertas el pasado 22 de agosto y se extenderá hasta el domingo 30 en la Antigua Aduana. En los pasillos podrá encontrar todo tipo de obras para todos los gustos: escritores nacionales en sus stands listos para atender al público, cientos de títulos de editoriales, arte y cultura en una cita reconocida por su alta afluencia de personas.

Entre esos recorridos destaca el espacio de D3 Ediciones, donde se puede conocer el trabajo de autores nacionales como Verny Montoya, autor de Costa Rica: Panorama Fiscal 1990-2024; Tania Molina, autora de Futuro Secuestrado y Crimen Organizado; o la puertorriqueña naturalizada costarricense Marilyn Batista Márquez, quien transmite su esencia a través de literatura, poesía y relatos con títulos como Sin pecado concebida y Cuentos de Petra.
“Somos una editorial joven que tiene alrededor de 15 títulos. Somos una editorial con propósito social y estamos muy emocionados de estar en la feria”, comentó Verny Montoya, quien también es el director editorial de D3.
Precisamente, Marilyn Batista compartió su perspectiva acerca de los ejes que busca resaltar cuando escribe y cómo sus textos abordan temas de género e igualdad.
“Es literatura femenina porque tiene que ver con la mujer, y feminista porque hablo de denuncia, trata y explotación sexual; pero dentro de todo también hay humor y crítica”, explicó.
Por su parte, Tania Molina refleja en sus obras el interés por generar conciencia en una época donde la inseguridad impacta al país. De ahí nacen sus títulos Crimen Organizado y Futuro Secuestrado, sobre los cuales detalló:
“Tengo mucho tiempo de estar sensibilizando sobre seguridad, criminología y la geopolítica del crimen organizado; ha sido un proceso creativo muy lindo, desde la elección del título hasta lo que le planteamos al lector sobre la inseguridad y cómo resolver las violencias que vive el país”.

Otro de los sellos presentes es Tirant lo Blanch, con un amplio repertorio en lectura asociada a temas jurídicos e investigativos. En su stand ofrecen colecciones que van desde textos legales comentados hasta manuales normativos.
“Parte de nuestro compromiso es que la educación jurídica sea accesible para todos. Tenemos desde lo más básico, como la Constitución Política comentada en términos sencillos, hasta doctrinas más especializadas para que cualquiera que desee entender el área tributaria o civil pueda obtener la información que necesita”, explicó Jorge Elizondo, director editorial de Tirant lo Blanch.

A pocos pasos se encuentra Editorial Ingrávida, un sello independiente con un variado catálogo que participa en la feria por primera vez.
Marcela Salazar, editora de Ingrávida, reconoció que ver los pasillos llenos de niños, jóvenes y adultos resulta gratificante para los autores, al constatar el interés que existe por la literatura costarricense.
“Es encantador, se siente la necesidad de conocer nuestra historia. Muchas personas disfrutan la literatura clásica o los bestsellers, pero también hay quienes buscan historias que recorren las calles de San José”, comentó, citando como ejemplo la antología Lucidez Agónica, que se presentará el viernes 28 de agosto y recopila diez cuentos de escritores costarricenses sobre sus vivencias personales.

También destaca el trabajo de Ingrid Ávalos, escritora y editora de Ojo de Águila, sello que apoya a autores emergentes con un enfoque educativo y cultural. La editorial cuenta incluso con la participación de Valeria Hernández Ávalos, una escritora de 14 años autora de 7 vidas para salvar una.

Ávalos relató cómo la escritura le dio fuerzas para seguir su vocación tras ser diagnosticada con una enfermedad grave:

“A partir del momento en que me dieron seis meses de vida me replanteé las metas. Hice mi primer libro pensando que iba a morir y aquí estoy, años después, tratando de inspirar a más personas para que me acompañen en este mundo de la escritura”, compartió.
Otra de las editoriales presentes es Uruk Editores, con una trayectoria de 40 años en el mercado nacional y más de 19 novedades de autores costarricenses para esta edición.
“Desde el primer día el arranque ha sido muy exitoso. Estos días hemos tenido un movimiento muy particular con la presencia de muchos estudiantes, sin dejar de lado al público adulto que siempre nos visita”, afirmó Susana Ramírez, gerente de mercadeo y ventas de Uruk Editores.

En la Feria Internacional del Libro Costa Rica 2026 también destacan las obras de Editorial Atheris y Alzamón, así como de los escritores Alberto González Monge y José Rodolfo Ibarra.

Estas casas editoras y autores comparten un aliado clave en el sector: su trabajo conjunto con Printea, la división de impresión comercial de Grupo Nación. A través de una propuesta centrada en la calidad visual, la variedad de materiales y la capacidad de atender proyectos de cualquier escala, Printea fortalece la industria local respaldando a quienes ven en el libro impreso un objeto de valor cultural, artístico y comercial.
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