Presentado por: grupo montecristo
Hacer responsabilidad social desde cero es complejo y muchas veces puede ser costoso, como una alternativa para hacer fuerza y poder inclinar la balanza hacia un aporte que de verdad tenga impacto en el entorno es que viene creciendo una tendencia corporativa en el país donde en lugar de hacer donaciones aisladas, las marcas están haciendo colaboraciones compartidas donde todas juntas ponen sus fortalezas al servicio de la gente.
Grupo Montecristo, con su amplia red de salud (120 sedes) y operaciones logísticas, abrió un “portillo” para que otras empresas canalicen su ayuda sin tener que inventar la rueda.
Mónica Nágel, Directora de Asuntos Corporativos, define esta visión compartida como un pilar para poder generar cambio: “Mientras más empresas privadas se unan a estos proyectos sociales, más beneficios y bienestar social y de salud tenemos para las familias costarricenses”.

El mejor ejemplo de este engranaje ocurrió recientemente con el programa Mercy Outreach Surgical Team (MOST) donde en Magna Médica, especialistas de MOST y PediaClinic pusieron sus servicios para hacer una jornada extraordinaria de cirugías a 150 niños que padecían de estrabismo y también critorquirdia.
Para hacerlo posible no solo fue importante contar con los especialistas quirúrgicos, sino también contar con otros aliados que pusieron de su parte para que esto pudiera hacerse realidad. Y es que un evento de este tipo necesita todas la manos que sean posibles y fue así como Grupo Montecristo en alianza con muchas otras empresas lograron brindarle un servicio completo a todos los niños que fueron parte.
“Esto es un proyecto social que hacemos con mucho esfuerzo y, obviamente, con aliados. McDonald’s nos da comida para los niños, PriceSmart, Portafolio Inmobiliario... imagínense dónde metemos nosotros a 300 personas. Más bien les agradezco por haber venido y por dar esta información”, explicó Nágel.
Esa es la invitación abierta al sector privado para apalancarse en la plataforma que ya existe aportando lo que cada empresa sabe hacer.
Este modelo multiplicador ya se está replicando en otros frentes:
- Salud móvil: En la iniciativa “¡Ya es Hora!”, un mamógrafo móvil logró realizar más de 5.400 exámenes y detectar 15 casos de cáncer a tiempo en zonas alejadas, gracias al financiamiento en bloque de marcas como Avon, BAC, Grupo Purdy y cooperativas eléctricas.
- Voluntariado corporativo: En la reciente feria de salud en la zona indígena de Grano de Oro, el personal médico de Montecristo atendió a los pacientes, mientras que decenas de voluntarios de Amazon lideraron la logística en sitio.
- Economía circular compartida: A través de sus zonas francas, el grupo y sus inquilinos recolectaron miles de tapas plásticas que la ONG Proparques transformó en rampas para sillas de ruedas en parques nacionales. Paralelamente, empresas como Gutis y Roche utilizan las clínicas del grupo como puntos seguros para recolectar y neutralizar medicamentos vencidos de los hogares.

La plataforma operativa de Grupo Montecristo y los especialistas ya están trabajando en el campo. Ahora, el límite del impacto social y ambiental en Costa Rica puede tener un impulso todavía más fuerte si otras empresas deciden sumar sus propios recursos y fortalecer asi la cadena.
Para
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