
La tarjeta de crédito no debe verse como una enemiga. Bien utilizada, puede convertirse en una aliada para organizar los gastos, aprovechar beneficios —como la acumulación de puntos, millas o cashback— e incluso construir un buen historial crediticio.
El problema aparece cuando se utiliza como una extensión del ingreso mensual.
El director general de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), Danilo Montero, recordó en un comunicado de prensa reciente que la tarjeta de crédito es uno de los productos financieros más utilizados por las personas, pero también uno de los que “puede arrastrar más malas prácticas” si no se usa con cuidado.
A su criterio, la educación financiera también implica reconocer señales de alerta y entender cómo pequeñas decisiones cotidianas pueden convertirse en problemas de sobreendeudamiento.
Si al leer la siguiente lista se identifica con alguna de las situaciones expuestas, no significa que sus finanzas estén perdidas. Más bien, puede ser una oportunidad para hacer ajustes a tiempo y evitar que la deuda siga creciendo.
⇒ Usa la tarjeta para cubrir gastos que antes pagaba con el salario
Hacer las compras en el supermercado, pagar los servicios públicos, llenar el tanque de gasolina o salir a comer con la tarjeta de crédito porque el ingreso mensual ya no alcanza puede ser una señal de alerta, debido a que es probable que exista un desbalance entre los ingresos y los gastos.
Josué Rodríguez, CEO y fundador de la firma de asesoría Sirú Financiero, recuerda que cuando el pago total de las deudas supera el 35% del ingreso disponible, la persona entra en una zona de vulnerabilidad financiera.
Este umbral puede funcionar como una referencia para evaluar si el nivel de endeudamiento sigue siendo manejable o si es momento de revisar el presupuesto, reducir gastos o evitar asumir nuevas deudas.
⇒ Hace varios meses solo paga el mínimo
El pago mínimo es el monto más bajo que puede cancelar por mes para mantener al día la tarjeta de crédito.
Sin embargo, solo hacer pagos mínimos de manera constante significa que los intereses siguen acumulándose sobre el saldo pendiente. Como resultado, la deuda crece poco a poco y salir de ella se vuelve cada vez más complicado.
Si esa práctica se volvió habitual, conviene revisar qué está ocurriendo con su presupuesto.
⇒ Pasa compras a plazos sin pensar cómo encajan en su presupuesto
Pasar una compra a plazos puede sentirse como un alivio. En lugar de asumir de golpe un gasto importante —como la adquisición de un celular, un viaje o un electrodoméstico— el monto se divide en cuotas que parecen más fáciles de manejar.
Usadas con planificación, las compras a plazo pueden ser una herramienta útil para adquirir bienes o servicios necesarios sin afectar de un solo la liquidez.
El problema aparece cuando se acumulan varias cuotas relativamente pequeñas en el mismo estado de cuenta, ya que pueden consumir una parte importante del ingreso mensual.
Antes de pasar una nueva compra a plazos, vale la pena hacerse preguntas como: ¿Realmente necesito financiar esto? ¿Cuántas cuotas activas tengo hoy? ¿Puedo pagarla sin desordenar mi vida financiera? Si mañana surge una emergencia, ¿podría seguir pagando el nuevo financiamiento?
Si se puede manejar la cuota dentro del presupuesto, pagar a tiempo y no sacrificar gastos esenciales, esta modalidad puede ser más conveniente que otras deudas de mayor plazo o con intereses más altos.
⇒ Ya perdió la cuenta de cuánto debe
Perder el control de cuánto se ha gastado con la tarjeta de crédito también es una señal de alerta, consideró Carlos Vásquez, fundador de Quantum Coaching Group, conferencista y capacitador en finanzas personales.
Evitar revisar los estados de cuenta, no saber cuál es el saldo pendiente o posponer las cuentas porque generan estrés y ansiedad suele indicar que la deuda ya dejó de estar bajo control.
Tener claridad sobre cuánto debe es uno de los pasos indispensables para recuperar el control de sus finanzas o bien para evitar gastar más de lo que puede.
⇒ La deuda le roba la paz
Si la fecha de pago le genera estrés, siente culpa cada vez que usa la tarjeta o pasa buena parte del mes pensando cómo cubrir la próxima cuota, la deuda ya está afectando mucho más que sus finanzas.
Todas las personas podemos atravesar momentos difíciles. Un cambio en los ingresos, una emergencia, la pérdida del empleo o un gasto inesperado pueden alterar el presupuesto y obligar a recurrir al crédito.
En esos casos, hacer una pausa para revisar cuánto debe, cuánto puede pagar y qué gastos puede ajustar puede marcar la diferencia. Entre más temprano tome acciones para ordenar sus finanzas, más posibilidades tendrá de evitar que la deuda siga creciendo.
Y, si siente que del todo la deuda ya se volvió difícil de manejar, la recomendación es que se acerque a su entidad financiera y consulte las alternativas disponibles antes de caer en atrasos.
