
Hacer compras en el supermercado o en un centro comercial, pagar la gasolina, los servicios básicos del hogar o una consulta médica son gastos que muchas personas realizan con tarjeta.
Sin embargo, si usted tiene plástico de crédito y débito, probablemente en algún momento se ha hecho esta pregunta: ¿esto lo pago con crédito o mejor con débito? Bueno, si es así, no ha sido la única persona; también me lo he cuestionado más de una vez.
La duda no es menor. Al cierre de 2025, en Costa Rica circulaban 7,8 millones de tarjetas de débito y 3,4 millones de crédito.
Además, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR), desde 2019 la cantidad promedio de pagos realizados con tarjetas de débito ha sido mayor que la de crédito. Antes, era al revés.
En términos prácticos, la tarjeta de crédito es una herramienta útil cuando quien la utiliza tiene orden financiero, control de sus gastos y la disciplina suficiente para pagar el saldo completo cada mes. Bajo ese escenario, además, es posible aprovechar beneficios como acumulación de puntos, millas o cashback.
Entonces si, por ejemplo, usted quiere comprar una computadora y ya tiene el dinero disponible en su cuenta, podría pagarla con la tarjeta de crédito para acumular puntos, millas o cashback y luego cancelar el monto completo cuando llegue la fecha de pago.
Estos plásticos también pueden funcionar para gastos que usted sabe que podrá cubrir sin problema, recomendó Pedro Ramírez, director de la empresa Finanzas con Propósito.
Sin embargo, si la tarjeta de crédito se quisiera utilizar como una extensión del salario o como una forma de sostener un estilo de vida que no es compatible con los ingresos, lo más recomendable es evitarla.
Precisamente por eso, Ramírez señaló que hay momentos en los que es preferible manejarse únicamente con tarjeta de débito. Esto, especialmente, si usted tiene problemas de control de impulsos, posee deudas importantes o todavía no ha desarrollado el hábito de presupuestar y monitorear sus gastos.
“El débito tiene la ventaja de trabajar con dinero real y disponible, lo que ayuda a mantener mayor conciencia sobre cuánto se está gastando y evita caer en la falsa sensación de ‘todavía tengo espacio’ que suele generar el crédito”, señaló Ramírez.
De esta manera, las personas parten de un límite claro: gastar únicamente el dinero que realmente tienen disponible para ello. Cuando esos recursos se terminan, también se frenan las compras.
Si uso tarjeta de crédito, ¿cómo evito sobreendeudarme?
Las tarjetas de crédito pueden jugar a favor de las finanzas personales, siempre que se utilicen adecuadamente y se paguen a tiempo.
Danilo Montero, director de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), aconsejó que, para evitar el sobreendeudamiento con tarjeta, lo mejor es tener muy claro cuánto dinero ingresará —o ingresó— durante la quincena o el mes y cuáles son los gastos que obligatoriamente se deben cubrir.
“Si yo tengo claro cuánto me ingresa y cuánto tengo que pagar, casi nunca usted va a tener problemas (...) Eso es determinante para no decir a mediados de mes ‘ups, me quedé sin plata, ahora voy a tener que usar la tarjeta (de crédito)’”, comentó Montero.
Adicionalmente, el director de la empresa Finanzas con Propósito recomendó pagar siempre el saldo completo y evitar financiar consumos cotidianos.
También aconsejó no utilizar más del 30% o 40% del límite disponible, revisar constantemente el estado de cuenta y evitar tener múltiples tarjetas sin necesidad.
“Además, es importante entender que los puntos, millas o promociones nunca justifican compras innecesarias”, apuntó Ramírez.
