Fabrice Le Lous. 9 junio
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Cronología rápida de los hechos:

5 de junio de 2021: durante la Conferencia Bitcóin 2021, en Miami, el presidente Nayib Bukele declara a través de una presentación pregrabada que piensa hacer de la criptomoneda bitcóin una moneda de curso legal en El Salvador. Pasan tres días y no se sabe más al respecto públicamente.

(Una moneda de curso legal, también llamada moneda corriente, es la forma de pago oficial definida por la ley de un Estado. En Costa Rica es el colón; en El Salvador ahora hay dos: el dólar estadounidense desde 2001 y el bitcóin desde 2021).

Noche del martes 8 de junio: el Gobierno de El Salvador mete al Congreso un proyecto de ley para hacer del bitcóin una moneda de curso legal. Es la primera vez que El Salvador conoce el documento, de cinco páginas y con 16 artículos.

Misma noche del martes 8 de junio: dos horas después; la Comisión Económica de la Asamblea dictamina positivamente el proyecto de ley, tras una reunión de 85 minutos.

(Bukele controla el Poder Legislativo, donde su apoyo cumple con la mayoría calificada).

Misma noche del martes; una hora después: la plenaria de la Asamblea aprueba la ley sobre el bitcóin con 62 votos a favor del total de 84 diputados. Entre sus artículos, la legislación obliga a comercios y empresas a aceptar el bitcóin como medio de pago, aunque sus propietarios no sepan qué es el bitcóin. Este es el punto que genera más debate por el momento, como veremos más adelante.

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Recapitulativo sobre el bitcóin

--El bitcóin es una criptomoneda inventada en 2008 por una persona o un grupo de personas desconocido, bajo el nombre de Satoshi Nakamoto.

--Una criptomoneda es un activo digital diseñado para usarse como medio de intercambio que utiliza una criptografía fuerte para asegurar las transacciones. Son un tipo de divisa alternativa, y están muchas veces descentralizadas, como es el caso del bitcóin (los bancos centrales no las regulan).

--Son un tipo de moneda virtual que no tiene un emisor concreto y que están protegidas por criptografía mediante la llamada tecnología de cadenas de bloques (blockchain).

--Existen decenas de criptomonedas en la actualidad, pero ninguna vale tanto ni es tan popular como bitcóin. Algunas otras criptomonedas son ethereum, litecoin, monero y gnosis.

--El precio del bitcóin --y el de otras criptomonedas-- es volátil, y responde estrictamente a la oferta y demanda. El valor de las criptomonedas se apoya únicamente en la expectativa de que otros agentes también las valoren y utilicen.

--En abril de 2021 el precio unitario del bitcóin llegó a su pico histórico: $63.700. Este 9 de junio, unas horas después de aprobada la ley en El Salvador, el precio de la criptomoneda se ubicó en $36.000.

--Una persona interesada en bitcoines no tiene que comprar un bitcóin completo, sino que se pueden adquirir montos de fracciones. Un bitcoin se puede dividir en 8 posiciones decimales. Es decir, uno puede adquirir 0.00000001 bitcoins.

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¿Qué dice la ley salvadoreña del bitcóin?

La ley consta de 16 artículos separados entre disposiciones generales y disposiciones finales y transitorias.

Si bien la ley fue aprobada por el Congreso, la legislación entrará en vigencia 90 días después de su publicación en el diario oficial de la república salvadoreña.

El Ejecutivo queda pendiente de elaborar un reglamento oficial para el funcionamiento de esta ley.

Entre los artículos destaca:

--Que el cambio entre el bitcóin y el dólar estadounidense (moneda oficial de El Salvador) será establecido libremente por el mercado.

--Todos los precios de bienes y servicios en el país podrán ser expresados en bitcoines.

--Todos los impuestos podrán ser pagados en bitcóin.

--Todos los comercios y las personas que son agentes económicos tendrán que aceptar bitcoines como forma de pago cuando así les sea ofrecido por quien adquiere un bien o servicio (aunque quedan excluidas de la obligación quienes por hecho notorio o de manera evidente no tengan acceso a las tecnologías que permitan ejecutar transacciones en bitcóin).

--Para fines contables se utilizará el dólar como moneda de referencia.

--El Estado salvadoreño se compromete a capacitar a la población y promover mecanismos necesarios para que las personas puedan acceder a las transacciones en bitcóin.

--El Estado salvadoreño se compromete a proveer “alternativas que permitan al usuario llevar a cabo transacciones en bitcóin, así como contar con convertibilidad automática e instantánea de bitcóin a dólar en caso de que lo desee. El Estado promoverá la capacitación y mecanismos necesarios para que la población pueda acceder a transacciones en bitcóin”.

--Para no dañar al sector privado, el Estado proveerá alternativas que permitan al usuario contar con la convertibilidad automática e instantánea de bitcóin a dólares en caso de que lo desee.

--Antes de entrar en vigencia esta ley, el Estado se compromete a crear un fideicomiso en el Banco de Desarrollo de El Salvador (Bandesal) que garantice la convertibilidad automática e instantánea de bitcóin a dólar. Aunque la ley no lo dice, Bukele tuiteó este miércoles 9 de junio que el fideicomiso será inicialmente de $150 millones.

Según dijo Bukele en una conversación en Twitter Spaces, El Salvador trabajó junto a Jack Mallers para crear un texto legislativo sencillo. Mallers es colaborador de Forbes y es fundador y director de Zap Solutions y Strike, compañías tecnológicas relacionadas con blockchain y criptomonedas.

El útlimo bitcoin se “minará” en el año 2140. Cada 10 minutos se lográ “crear” una nueva unidad, en un complejo sistema que ajusta su dificultad todos los días. En 2021 hay un “boom de mineros” que agotan el mercado de tarjetas gráficas en el mundo.
El útlimo bitcoin se “minará” en el año 2140. Cada 10 minutos se lográ “crear” una nueva unidad, en un complejo sistema que ajusta su dificultad todos los días. En 2021 hay un “boom de mineros” que agotan el mercado de tarjetas gráficas en el mundo.
Temores y críticas de expertos ante la ley bitcóin salvadoreña (lo malo)

El texto legislativo pudo tener un problema muy serio por la volatilidad del precio del bitcóin, pero no es el caso.

Un día antes de su aprobación en la Asamblea, Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva de El Salvador y exrepresentante de Centroamérica ante el FMI, planteó que sería muy preocupante que la ley obligase que los contratos financieros estuviesen denominados en bitcóin.

“O más grave aún, que se obligara al Banco Central de la Reserva a invertir un porcentaje de las Reservas Internacionales Netas en bitcóin”, agregó en una columna publicada en El Faro, titulada “Apostarle al bitcóin es como jugar ruleta en Las Vegas”.

Lo que para Acevedo no sería jugar ruleta, es otro planteamiento que hizo: si la ley se refiere a que el bitcóin podrá aceptarse legalmente para efectuar pagos entre agentes económicos, “no habría una diferencia sustancial con respecto a la situación actual. Actualmente, nada impide que, en una transacción entre privados, se utilicen bitcoines como medio de pago”.

En este campo es donde se encuentra la legislación, pero un problema es la obligatoriedad de todos los agentes económicos a que acepten y usen la moneda si un cliente ofrece pagar con ella.

Aunque se ha expandido, el bitcóin es un universo de nicho. Es fácilmente desconocido por un 90% de la población de un país como El Salvador. Y el tema de la volatilidad de su valor con respecto al dólar generará miles de ejemplos como el caso hipotético que pongo a continuación, que será válido para bienes sencillos como compras del súper, una gaseosa en la pulpería; pero también para bienes como automóviles y casas:

1-- Juan Pérez está interesado por un producto llamado Equis, que encontró en la tienda de Jane Doe.

2-- El precio de Equis es de $2.500 y de 0,07 BTC (bitcoin). Juan le compra a Jane el producto Equis en 0,07 BT.

3-- Si Jane no cambia sus 0,07 BTC a dólares en el momento de recibirlos, al día siguiente esa cantidad de bitcóin podría valer $1.900, o bien unos $3.100; depende de una volatilidad inexorable. Y esta volatilidad es lo que hace que expertos en criptomonedas recomienden invertir a largo plazo en un activo como bitcóin, y no para tratar de hacer dinero rápido.

“Se siente que se hizo a la prisa. Faltó pensar algunas cosas”, opina Otto Mora, consultor en estructuras de datos en blockchain y representante de la Asociación Blockchain Costa Rica. Mora lamenta que la ley obligue a las personas a usar bitcóin, sean grandes empresarios o pequeños agentes comerciales.

“Las criptomonedas y bitcóin en particular sufren de alta volatilidad, y bajo esta perspectiva, forzar a las empresas a utilizarlo es obligarlas a asumir un riesgo cambiario innecesario. Las monedas de curso legal en un país deben tener idealmente una cierta estabilidad. Una ley que promueva un marco regulatorio sobre bitcóin para dar seguridad legal a quienes lo desean utilizar habría sido preferible. Para ello está el ejemplo de Colombia, con el sandbox regulatorio para cripto (entorno controlado). Esto promueve la inversión de empresas de este estilo sin introducir riesgos cambiarios”, explica Mora.

Hernando Segura, cofundador y director de ATTI Cyber, una empresa de ciberseguridad de Costa Rica y Centroamérica; quien es experto en criptomonedas, subraya:

“Establece ciertas dificultades para los establecimientos. Especialmente, para aquellos que no puedan con facilidad convertir en liquidez los fondos en bitcóin que están obteniendo. Precisamente por la volatilidad intrínseca que tiene bitcóin. Si un comerciante vende algún bien de alto valor, digamos un vehículo o una propiedad o un contenedor de algún producto agrícola, y recibe el pago en bitcóin, ese pago el día de mañana, o el día mismo, puede cambiar de valor adquisitivo en relación con el dólar; porque esta relación es sumamente inestable”.

La previsión de rentabilidad de las compañías se puede volver muy complicada, porque se efectúa en monedas tradicionales (en monedas que son las que se transan a nivel mundial; como el dólar).

(La ley indica en su artículo 8 que habrá un mecanismo para que se pueda convertir de bitcóin a dólar inmediatamente; queda por verse cómo quedará esta infraestructura para uso nacional. Y en todo caso hará falta una educación y proceso pedagógico enorme para que los salvadoreños puedan usarlo naturalmente -- es un país con rezago tecnológico y de conectividad a Internet: 45% de los hogares salvadoreños tiene acceso a Internet).

“Es una enorme dificultad operativa”, agrega Hernando Segura, “porque cualquier moneda tiene que tener capacidad de almacenar valor de forma confiable. Bitcóin no es muy bueno en eso. Sabemos que almacena valor, pero no es previsible ese valor en el corto y mediano plazo”.

De hecho, el bitcóin y otras criptomonedas pueden ser inversiones interesantes pero sobre todo para largo plazo. Es buen consejo no enfocarse en la evolución de sus picos de valor en relación con el dólar, sino en la evolución de sus valores mínimos a través de los años. Viéndolo así, es un activo que no para de crecer, como explicamos en este otro artículo: ‘Bitcóines’ en Costa Rica. ¿Cómo se usan? (y cuáles riesgos tienen)

La ley no inventa algo nuevo en El Salvador, sino que lo promueve; podría haber un impacto positivo en el corto plazo (lo bueno)

A falta de conocer el reglamento para la aplicación de esta ley, que se hará durante los próximos tres meses, por ahora lo que hace la ley es sobre todo promover y obligar de forma estatal el uso de bitcóin, que tendrá estatus de moneda de curso legal en conjunto con el dólar.

Promoverlo y permitir que haya una infraestructura digital sólida para que las personas puedan transar con bitcoin y con dólares, aunque estará por verse cuán fiable y veloz será esta infraestructura, ya que bitcoin solo permite siete transacciones por segundo, lo cual es muy lento (aunque esto tiene soluciones como la Lightning Network).

En todo caso, esta nueva ley salvadoreña no está creando algo que no existía. Todos los salvadoreños --así como todos los ticos--, si lo desean, pueden utilizar bitcoins ahora mismo como mecanismo de pago o transacción.

Este tipo de transacciones tiene sus ventajas, como esquivar las comisiones bancarias para transferencias internacionales.

El Salvador tiene una economía anclada en el sector informal: 70% de las personas no tienen cuentas bancarias, y es un país que depende de las remesas.

2019: $5.918,6 millones ingresaron en remesas

2020: $5.649 millones ingresaron en remesas (+4,8% con respecto al año anterior)

2021 (primer trimestre): $1.705,8 millones (+30,4% con respecto al mismo período del año anterior)

El 95,4% de estas remesas proviene de los Estados Unidos. Si estas transacciones se hicieran con bitcóin, el ahorro en comisiones bancarias sería mayúsculo.

A través de Twitter, Nayib Bukele ha mencionado todo esto: “el 70% de la población salvadoreña no tiene una cuenta bancaria y trabaja en la economía informal. (...) bitcoin es la forma de más rápido crecimiento para transferir” (los millones de dólares en remesas y evitar que se dividan en intermediarios.

Este ahorro de dinero podría ser importante en el corto plazo para quienes logren involucrarse rápidamente en el uso de bitcoin. Pero como señala El Economista de México, en relación con la noticia:

“El uso de la criptomoneda para las remesas a nivel mundial es irregular. La conversión de monedas locales hacia y desde bitcóin a menudo depende de corredores informales. Los precios son volátiles y la compraventa es un proceso complejo.”

Sobre este tema, Hernando Segura añade que esta criptomoneda fue diseñada como una herrramienta para hacer más eficientes las transacciones internacionales, dados los altos márgenes que las instituciones bancarias cobran. Pero no fue diseñado para las transacciones del día a día en una comunidad.

“Una blockchain pública con millones de nodos conectados es un desperdicio de recursos para almacenar, descentralizadamente y multiplicada, el pago por una Coca Cola en un restaurante. Hay otras soluciones más adecuadas si queremos incentivar el uso del dinero digital en una comunidad. Por ejemplo SINPE y SINPE móvil en Costa Rica. Esa es una moneda digital muy eficiente, de bajo costo, y accesible a toda la comunidad”, valora Segura.