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Microinfartos cerebrales como el que tuvo Maureen Salguero: ¿qué son y cuándo pueden ocurrir?

En un microinfarto, por definición, siempre hay muerte neuronal, pero no necesariamente quedan discapacidades notorias. Explicamos qué son los microinfartos y qué se puede hacer para evitarlos.

Una de las publicaciones más leídas en La Nación durante este fin de semana fue la siguiente: Maureen Salguero sufrió ‘microinfarto cerebral’ durante programa en vivo

Salguero contó que, durante su programa televisivo Divas pero divinas, padeció de un “microinfarto cerebral”, según su diagnóstico médico. Era el tercer episodio de esta índole que le ocurría en las últimas semanas.

“Ese evento (microinfarto) sucedió estando al aire en el programa Divas de Multimedios. Me encontraba con Verónica (González) y Viviana Calderón y como yo con cierta frecuencia hago bromas, hago voces, ellas pensaron que estaba vacilando y por ende no se dieron cuenta de que me estaba ocurriendo lo que me estaba pasando, que estaba sufriendo un microinfarto cerebral”, contó Salguero en su cuenta de Instagram.

Explicamos a continuación qué son estos microinfartos del cerebro.

Microinfartos cerebrales: qué son

Un microinfarto cerebral es un infarto cerebral pequeño. Con síntomas que duran menos tiempo y con afectaciones que no se traducen necesariamente en una discapacidad notoria. Ambos, un microinfarto o un infarto más severo, son eventos cerebrovasculares. Estos pueden ser llamados por varios nombres que seguramente has leído y escuchado numerosas veces:

--Accidente cerebrovascular (ACV)

--Accidente cerebral

--Ataque cerebral

--Derrame cerebral

--Infarto cerebral

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando la sangre deja de llegar al cerebro. Cuando se detiene el flujo sanguíneo a una parte del cerebro.

La gran mayoría de las veces (un 80% de los casos), los ACV son isquémicos, es decir, causados por un coágulo de sangre que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro (vaso = tubo a través del cual la sangre circula por el cuerpo). El 20% restante los ACV son hemorrágicos; causados por un vaso sanguíneo que se rompe y sangra en el cerebro.

Durante los eventos cerebrovasculares, al no recibir el oxígeno y los nutrientes que necesitan, las células cerebrales (neuronas) comienzan a morir en minutos. Esto puede causar daños severos al cerebro, que pueden provocar discapacidades permanentes e incluso la muerte. Ojo: también es posible --y bastante frecuente-- sobrevivir a un microinfarto o a un infarto, quedar con un área del cerebro dañada, y proseguir con nuestras vidas sin discapacidades notorias.

Cuando hablamos de infarto, siempre hablamos de muerte neuronal, indica el médico neurólogo Sixto Bogantes, también catedrático en la Facultad de Medicina de la UCR.

“Dependiendo del tiempo en el falte la sangre al tejido cerebral, así se instaura una lesión permanente o no. Cuando se instaura una lesión permanente, decimos que ocurrió un infarto. Este infarto puede ser pequeñito; microinfarto o como se le quiera llamar. O puede ser un infarto más extenso; que comprometa más áreas funcionales. Cuando hay un infarto, por definición tiene que haber muerte neuronal”, explica Bogantes.

Eso sí, no todos los eventos cerebrovasculares terminan en muerte neuronal. Hay veces en las que el mismo sistema del cuerpo; el sistema finilonitico, se encarga de deshacer el coágulo y la persona solo tiene un déficit transitorio y se recupera completamente. Sus neuronas, por así decirlo, se salvan.

Estos ocurren cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se detiene brevemente (de forma transitoria). La palabra clave es transitoria. En estos no hay muerte neuronal, precisa el neurólogo Bogantes.

A estos no se les conoce como infartos ni microinfartos, sino como ataque isquémico transitorio.

Al respecto de qué son estos microinfartos, el neurólogo Huberth Fernández Morales, del Hospital La Católica, apunta lo siguiente:

“Generalmente estos son infartos que ocurren en la sustancia blanca del cerebro, por daño en las pequeñas arterias penetrantes del cerebro, que son muy susceptibles al daño por hipertensión, diabetes, fumado, colesterol alto, uso de drogas, o incluso por el envejecimiento, entre otras causas. En la gran mayoría de los casos se presentan en pacientes que tienen estas condiciones. Recordemos que más de un millón de costarricenses son hipertensos. El problema es que muchos de estos infartos son silentes, o sea que aparecen sin dar síntomas. La persona se entera que los tiene por que se hace una resonancia magnética, en ocasiones por otros temas, la mayoría no son visibles en el TAC (tomografía axial computarizada)”.

¿Qué pasa si tengo un microinfarto?

Hay que acudir a profesionales de la Salud de inmediato.

“Si uno tiene un déficit del habla, de la visión, de la fuerza de las extremidades que se presenta súbitamente, la conducta apropiada es consultar al médico de inmediato. Porque en el muy corto plazo, en las primeras cuatro horas y media, nosotros (los neurólogos) podemos hacer algo por rescatar el tejido cerebral. Después de 4,5 horas esa ventana de oportunidad se pierde”, advierte el neurólogo Sixto Bogantes.

¿Cómo nos damos cuenta si tenemos un microinfarto? Los síntomas nos avisan.

La sintomatología en un evento cerebrovascular depende de cuán comprometida está el área funcional que irriga la arteria obstruida o comprometida, detalla Bogantes.

El cerebro está organizado de manera muy estructurada. Cada parte se dedica a una función. Si falta sangre a una parte del cerebro, la función que se va a comprometer es la que realiza esa área con afectación.

Por ejemplo, si una arteria que irriga una parte del cerebro que produce el habla es comprometida, entonces la persona tendrá dificultades para expresar verbalmente sus ideas. Pero las demás cosas se mantienen bastante bien, como sus capacidades visuales, cognitivas, etc. En un caso como este, sabemos que tenemos una afectación y debemos llamar a emergencias (911) o acudir a un hospital o centro de salud cuanto antes.

Algunos síntomas de eventos cerebrovasculares son:

--Entumecimiento o debilidad repentina de la cara, brazo o la pierna (especialmente a un lado del cuerpo)

--Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender el habla

--Problemas repentinos para ver con uno o ambos ojos

--Dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida

¿Se pueden prevenir?

La mejor prevención es el cuido personal. Los eventos cerebrovasculares son una “pandema”, como los llama el neurólogo Bogantes. “Es una de las causas más importantes de discapacidad en las personas. La atención oportuna es fundamental para prevenir”.

Los NIH de Estados Unidos indican que los siguientes son algunos pasos que pueden ayudar a prevenir estos eventos:

--Comer una dieta saludable para el corazón

--Lograr un peso saludable

--Manejar el estrés

--Hacer actividad física regular

--No fumar

--Controlar su presión arterial alta y los niveles de colesterol

“Toda la medicina de la enfermedad cerebrovascular está enfocada en tratar que justamente el segundo evento no ocurra. Pero la prevención primaria es la ideal”, dice Bogantes.

Una persona que sobrevive a un evento cerebrovascular, tiene muchas más probabilidades de sufrir otro que alguien que no ha tenido un evento de estos.

“La prevención requiere el control de estos factores de riesgo. Importante; cuando aparecen generalmente son la secuela del daño en las arterias pequeñas, que lleva mucho tiempo instaurando la lesión a ese nivel. Por eso insistimos en el control de estos factores de riesgo. Por mucho, el cerebro es el órgano más afectado por la hipertensión”, indica el neurólogo Huberth Fernández.

Fabrice Le Lous

Fabrice Le Lous

Periodista francés radicado en Centroamérica. Becario ICFJ. Exeditor en La Prensa (Nicaragua). Autor del blog El Explicador, un nuevo formato para comprender noticias nacionales e internacionales.