
Viajar en crucero suele estar entre las experiencias favoritas de muchos turistas, por los recorridos que ofrece, la comodidad de los barcos y, en muchos casos, los precios competitivos. Sin embargo, quienes planean abordar un crucero saliendo desde República Dominicana deben tomar en cuenta una serie de cobros obligatorios, para evitar sorpresas antes y después del viaje.
Recién el 14 de enero, terminé un crucero con salida y llegada de ese país caribeño.
El gobierno dominicano aplica impuestos y tasas de las que no se salvan los costarricenses, ni siquiera si su paso por el país es únicamente para tomar un crucero.
Se trata, en primer lugar, de un impuesto de salida de $20 por persona, que debe pagarse al momento de embarcar. A este se suma otro cobro de $10 por persona al regresar, correspondiente a la llamada tarjeta de turismo, incluso si el pasajero se dirige directamente al aeropuerto.
Estos montos no los cobran las navieras, sino directamente las autoridades dominicanas. El pago puede realizarse en efectivo o con tarjeta de crédito o débito, aunque en algunos casos cancelar con tarjeta puede implicar hacer fila.
Cuando el ingreso o la salida del país se realiza por vía aérea, lo más común es que estos montos ya estén incluidos en el tiquete aéreo, situación que no siempre ocurre con los pasajeros de cruceros.
A lo anterior se suma otro cobro que aplican puertos como La Romana, desde donde salen la mayoría de navieras. En este caso, se trata de una tasa portuaria de $8 por persona, que se paga si el viajero es recogido en taxi, buseta, autobús o vehículo particular.
En total, cada pasajero debe considerar $38 adicionales, aparte del costo del crucero y otros gastos del viaje.
El proceso funciona así: al llegar al puerto, el pasajero entrega primero el equipaje grande, luego hace fila en migración, posteriormente paga el impuesto de salida de $20 y, finalmente, pasa a la zona de check-in del barco.
Al regresar del crucero, el orden es similar: primero migración, luego el pago de los $10 de la tarjeta de turismo, después la recogida del equipaje y, por último, la salida del puerto.
