
Italia fascina por sus atractivos históricos, culturales y, por supuesto, por su estupenda gastronomía. Sin embargo, una buena experiencia puede verse afectada si terminamos pagando demasiados euros de más en ciudades como Roma.
Afortunadamente, existen formas sencillas de comer muy bien y ahorrar dinero en la capital italiana.
Una de las claves está en entender la diferencia entre los restaurantes tradicionales y las trattorias, que suelen ser los lugares ideales para disfrutar de un almuerzo o una cena abundante sin gastar demasiado.
Las trattorias, por lo general, ofrecen precios razonables porque utilizan ingredientes simples, pero deliciosos. Por eso, las pastas destacan entre sus principales platillos.
Además, se caracterizan por ofrecer comida casera y regional, menús pequeños y ambientes sencillos y familiares.
En cambio, un “ristorante” suele ser más formal y elegante, con un servicio más elaborado, un menú más amplio y una atmósfera sofisticada.
Mientras en una trattoria dos personas pueden cenar por alrededor de €40 (unos ¢22.000), incluyendo vino de la casa, en un restaurante esa cifra fácilmente puede subir a €80 (¢44.000) o más.
Otros trucos para ahorrar
Una de las grandes ventajas de Italia es la posibilidad de encontrar pequeñas y económicas delicias para hacer solo una comida fuerte al día.
Por ejemplo, muchas personas optan por desayunar un café acompañado de un cornetto y luego almorzar en alguno de los numerosos locales de pizza al taglio, la tradicional pizza que se vende por peso.
Otra estrategia útil es hacer un almuerzo fuerte y una cena ligera, ya que los precios suelen aumentar durante la noche.
También conviene evitar los restaurantes ubicados frente a monumentos o en zonas altamente turísticas, pues suelen ser más caros.
Además, es importante revisar el “coperto”, un cargo adicional similar al servicio de mesa, que en algunos lugares puede elevar considerablemente la cuenta final.
