Esteban Ramírez. 9 agosto

Cambios en el ritmo de crecimiento de la economía, en la dirección de las tasas de interés, en la regulación de los bancos en materia crediticia junto con la vigencia de nuevas cargas tributarias son movimientos que no pasan desapercibidos en el presupuesto de los hogares. El análisis constante del entorno y su impacto en las finanzas personales permite administrar los riesgos asociados a estos y más ajustes. Eventualmente, también es posible aprovechar algunas oportunidades que surgen en el camino.

Ante un entorno adverso nos podemos obsesionar con la búsqueda de opciones para generar recursos extra o con recortar el consumo familiar – o aplicar ambas medidas–, sin tomar en cuenta que una adecuada gestión de las deudas es un complemento vital del ordenamiento financiero, más si tomamos en cuenta el peso que tiene la cuota de los créditos dentro del presupuesto familiar.

En una situación ideal, el deudor puede optar por hacer abonos extras al principal del préstamo (uno grande o varios pequeños) para bajar el monto de la cuota base y liberar flujo de caja; o bien, puede negociar con la entidad la posibilidad de acortar el plazo de la operación con lo cual reducirá el pago final de intereses, a cambio de enfrentar, eso sí, una cuota más alta.

Cabe destacar que la regulación financiera también está abriendo algunos espacios para gestionar mejor las deudas sin que ello implique pagar más. Por ejemplo, en la primera quincena de agosto se eliminará una disposición que hasta ahora hace que los clientes de las entidades financieras caigan en la peor calificación crediticia con solo que una de sus operaciones de crédito haya sido declarada incobrable.

El resultado de esto es que unos 63.000 deudores podrán mejorar su historial de pagos y así, acceder a préstamos en mejores condiciones lo cual podría abrir un pasillo para tratar de refinanciar créditos actuales en condiciones más favorables.

Por otra parte, la regulación permite desde el 1.° de julio, y por 12 meses, que los bancos hagan más operaciones especiales, es decir que si alguien están teniendo problemas de pago en su crédito, eventualmente podría solicitar al banco hasta dos modificaciones en 24 meses (antes era una) en sus condiciones de pago. Esto puede traducirse en una ampliación del plazo, o bien, una moratoria en el pago de los intereses, con lo que conseguiría una cuota más baja por algún tiempo.

Tampoco descarte comparar la oferta de crédito de las diferentes entidades pues podría encontrar algún incentivo para renegociar la deuda. Sea que obtenga una tasa de interés más baja o mejore la estructura de tasas (un periodo más extenso con tasa de interés fija, por ejemplo).

Recuerde que muchas veces al modificar las condiciones del crédito o intentar un pago anticipado podría afrontar comisiones y cobros administrativos. Pero como preguntar es gratis, esto no debería desalentarlo de buscar cómo mejorar el perfil de su deuda.