Esteban Ramírez. 4 octubre
En medio de ajustes presupuestarios, Conape decidió dejar de financiar 36 carreras, entre ellas, periodismo. Fotografía con fines ilustrativos: John Durán/Archivo
En medio de ajustes presupuestarios, Conape decidió dejar de financiar 36 carreras, entre ellas, periodismo. Fotografía con fines ilustrativos: John Durán/Archivo

La Comisión Nacional de Préstamos para la Educación (Conape), está en medio de un importante ajuste que le obligó a cerrar el financiamiento de 36 carreras con baja demanda laboral y para postgrados en el extranjero, además de elevar a 6% (punto y medio extra), la tasa de interés en sus préstamos.

Como consecuencia de la caída en los ingresos, el presupuesto para créditos estudiantiles se reducirá por segundo año consecutivo; para el 2020 cuenta con cerca de ¢27.000 millones, eso representa un recorte de 27% si se compara con el disponible del 2018. Dicho en plata blanca, tendrá ¢10.000 millones menos que hace dos años, así que dejará de servir a 1.500 clientes, si se considera que la operación promedio del sistema ronda los ¢6,5 millones.

La situación de Conape puede mejorar. Existen medidas administrativas y propias del giro del sistema que ayudarían a aumentar los ingresos. El incremento aplicado sobre la tasa de interés es una de ellas; también es posible reforzar la gestión de cobro para bajar la morosidad y ajustar la estructura administrativa a la nueva realidad de los fondos disponibles para préstamos.

En el mediano plazo aumentará el ingreso por amortización de los créditos otorgados en años anteriores. Eventualmente, los bancos comerciales también comenzarán a tener más utilidades y con ellas subirá el monto que transfieren a Conape cada año (la banca debe girar 5% de las ganancias netas).

Sin embargo, contar con una oferta amplia de opciones de crédito para financiamiento de estudios superiores y especializaciones, a tasas de interés razonables y con plazos flexibles, es una necesidad más que evidente en un país donde dos de cada 10 hogares recurren a la enseñanza privada, una relación que aumenta cuando se trata de formación universitaria.

La oferta de crédito en el sistema financiero se asoma, aunque está lejos de ser robusta. Los intereses cobrados duplican los de Conape; en algunos casos están por encima del 12%, y la solución son planes con características más cercanas a un préstamo personal o tarjeta de crédito que a una opción adecuada al sector de la educación.

Se puede discutir la posibilidad de que Conape amplíe los avales de crédito al resto del sistema financiero, y a poblaciones más amplias, y con ello estimular nuevos productos a menores tasas de interés.

No todas las soluciones consisten en buscar maneras de endeudar al estudiante. Con una buena orientación desde el colegio, se puede mejorar la capacidad de los jóvenes para apuntar a becas y subsidios que faciliten su ingreso a las aulas universitarias, dentro y fuera de Costa Rica, y reducir la dependencia del crédito para alcanzar sus metas académicas.