En el mercado hay muchas marcas y calidades. Además, están las dos opciones que siempre representan un dilema si uno está empezando en el mundo del asado: ¿gas o carbón? Comprar una parrilla es una decisión que nos acompañará durante varios años o décadas. Que nos dure años o décadas dependerá de la calidad de los materiales y de la satisfacción que de ella consigamos.
No se trata –aunque tener el presupuesto holgado ayuda– de comprar la más cara o más grande. No es un concurso de egos. Se trata de buscar la mejor relación precio-calidad-mis gustos y necesidades.
No es un dilema menor. Pero puede encontrar una respuesta si analiza y responde con sinceridad algunas preguntas básicas: ¿le da pereza encender el carbón? ¿cuánto tiempo dispone a la semana para su asado? ¿se afana en la limpieza y no dejará sucia su parrilla por pereza? ¿le tiene miedo a cocinar con gas? ¿puede vivir sin el sabor a carbón en algunos de los productos?
