
Daniel, Marta, Sara, María, Catarina, Francisco y Andrés son los nombres cristianos preferidos por los católicos. No sucede lo mismo con Amminadab, Séfora, o Habacuc.
Abbos, Leócritas o Etelreda fueron recordados, recientemente, por su Santidad Benedicto XVI, quien pidió a los fieles bautizar a su descendencia con nombres cristianos.
Un reportaje de BBC Mundo dio cuenta de esa petición papal. En el discurso, dice BBC, el Pontífice aludió al Derecho Canónico que advierte de los “peligros” de bautizar a los niños de una forma “contraria a la sensibilidad cristiana”.
Basta con revisar las listas de clase de cualquier centro educativo para encontrarse con clones de Brad, Oprah y Brooklyn, probablemente algunos de los nombres que los sacerdotes no quisieran ver impresos en las actas de bautismo.
Y nombres cristianos abundan. BBC buscó diez de la tradición judeo-cristiana. Estos son:
Jezabel: La reina de Israel, quien más tarde se convirtió en símbolo de la “mujer perdida”. Difícil dar un nombre así a una hija, tomando en cuenta que la reina cosechó fama negativa.
Nabucodonosor: Era el rey del imperio babilónico. Sus hazañas se narran en los libros de Daniel y Jeremías.
Dorcas: Era una mujer bíblica bondadosa y misericordiosa. Es también conocida como Tabita.
Filemón: Era el destinatario de una epístola de San Pablo en el Nuevo Testamento.
Gomer: Esposa del profeta Oseas, descrita como prostituta, de manera que, por más que aparezca en la Biblia, pocos católicos la admitirían como parte de la familia.
Matusalén: Se dice que vivió hasta los 969 años. No solo por la longevidad, suena a viejo. Forma parte del grupo que arrastra esa fama, junto a Ebenezer y Ezequiel.
Acsa: Hija de Caleb, quien la ofreció en matrimonio a Otoniel en el Antiguo Testamento.
Wilgefortis: Conocida como “santa librada”. Después de que oró para pedir ayuda divina para mantenerse virgen, le creció barba y bigote. Buena razón para que el nombre no sea popular.
Séfora: Esposa de Moisés e hija de Jetro, se menciona en el libro de Éxodo.
Radbod o Radboud: Obispo de Utrecht, alrededor del año 900. El sonido de este nombre puede darle cierta popularidad en países anglosajones. Sin embargo, este gusto por los nombres no tan comunes es, en la actualidad, un fenómeno más popular entre las celebridades.
