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Victoria silenciosa

La aprobaciónde la Apostillaes una victoriasilenciosa

Existen pequeños pasos que llegan lejos. A veces no se requieren mayores esfuerzos para lograr grandes satisfacciones. Claro, si no estamos en Costa Rica. Nosotros somos el país con la mejor práctica para construir consensos, pero muchas veces se quedan ahí, durmiendo el sueño de las ideas justas que no encontraron padrino. Parecería contradictorio comenzar con una nota de amargo sarcasmo, cuando, en realidad, se trata de una buena noticia: la aprobación, en segundo debate, en la Asamblea Legislativa, de la adhesión de Costa Rica a la “Convención de La Haya Aboliendo el Requisito de Legalización de Documentos Públicos del Extranjero”, conocida como “Convención de la Apostilla”. Esta convención es una forma de facilitar los trámites para el reconocimiento expedito de documentos extranjeros, eliminando una parte sustancial de la cadena de autenticación consular. Estamos, en realidad, de pláceme.

Somos el cuarto país del Istmo centroamericano en suscribir la Apostilla, el quinto entre los socios del TLC. No pudimos ser líderes en este tema, no por falta de visión, sino de espacios políticos. Desde hace años, habíamos articulado una cadena constructiva de consensos para la adopción de la Apostilla. Desde el Instituto de Notarios y el Colegio de Abogados, pasando por Cancillería y otros protagonistas, su camino había tenido muchas victorias silenciosas, hasta terminar empantanado, esperando largo turno en la corriente legislativa.

Eso ya pasó. El problema es que, después de su aprobación legislativa, tenemos seis meses para ponerla en vigencia. Ese tiempo está cargado de trabajo, imaginación y creatividad porque la eficiencia de este instrumento depende enteramente de los procesos internos de su implementación. Estamos hablando de simplificar trámites en Costa Rica, país especializado en enmarañarlos. Si en algo nos parecemos al cangrejo es la forma en que caminamos hacia atrás en la clasificación que hace el Doing Business . Ahí, un año retrocedemos y el otro también: del puesto 105 en 2007, al 125 en 2011.

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