Agadir, Marruecos EFE La Comisión Ballenera Internacional (CBI) concluyó el viernes su reunión anual con un fracaso en su intento por reformar la moratoria a la caza comercial.
El objetivo de reformar la moratoria de caza comercial impuesta en 1986 se aplazó hasta el 2011; proponía levantar la suspensión en favor de un régimen más manejable de caza controlada para los tres países que actualmente capturan: Japón, Islandia y Noruega.
Ese punto formaba parte de una propuesta presidencial de consenso y consideraba además la creación de un refugio en el Atlántico sur, punto vital para las naciones conservacionistas, lideradas por Latinoamérica y Australia.
Víctima de la falta de acuerdo entre los 88 países miembros, fue también la regulación de la caza con fines científicos, en la que Japón se ampara y bajo la que capturó en 2009 un total de 824 cetáceos.
Los otros 1.043 ejemplares que según la comisión se mataron en esa fecha correspondieron tanto a Noruega e Islandia, que cazan alegando objeciones a la moratoria, como a la autorizada caza de subsistencia por parte de comunidades indígenas de Groenlandia, Alaska, Rusia y San Vicente y las Granadinas.
Con vistas a reducir las diferencias existentes entre las delegaciones, en el encuentro se acordó un período de reflexión de un año, que de tiempo también para analizar el papel de la CBI.
Dicha organización fue creada en 1946 para regular la caza de ballenas, con el objetivo de garantizar la conservación adecuada de sus poblaciones.
Las organizaciones ecologistas denunciaron que, más allá de la caza, esos cetáceos son víctimas de otros factores, como la contaminación o de la captura accidental, a causa de la cual mueren anualmente cerca de 300.000 ejemplares de todas las especies.