La temporada de anidación de las baulas inicia en octubre y se extiende hasta marzo del año siguiente. En este caso, la tortuga se adelantó cuatro meses.
Así lo confirmó María del Pilar Santidrián, bióloga y directora de investigación de la organización The Leatherback Trust.
Se trata de una tortuga de aproximadamente 300 kilogramos de peso, cuyo caparazón mide 1,49 metros de largo y 1,05 metros de ancho.
Según Santidrián, la visita no los tomó por sorpresa dado que tanto el 5 como el 7 de junio ya habían observado un rastro o huella en la arena, comportamiento usual en las tortugas que se disponen a desovar.
“Los rastros pueden ser de una o dos tortugas, por esa razón todavía estamos patrullando”, comentó la bióloga.
Gracias al chip que se le colocó en una temporada anterior, los investigadores saben que esta tortuga ha anidado en playa Grande tres veces. La primera en marzo de 2005, la segunda en febrero de 2008 y esta última en junio de 2011.
En visitas anteriores, esta baula puso 56 huevos. En esta ocasión no se pudo contabilizarlos, pero estos eclosionarán (nacerán) en unos dos meses.
“Es normal que algunas tortugas desoven fuera de temporada”, explicó Santidrián.