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Raisambíns

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En Cahuita, en Semana Santa, descubrí empíricamente una de las más importantes implicaciones de eso que llaman globalización. Hospedado por invitación en un magnífico sitio llamado “Saudade”, me regodeaba con la perspectiva de disfrutar de un “raisambíns” que nos prepararía doña Maritza, encargada de la cocina. Debidamente advertido, había llevado desde San José algunas latas de leche de coco, pero llegado el momento de confeccionar el platillo doña Maritza informó que haría falta más de ese ingrediente, así que me dirigí a pie al “super” local y compré, además de otras cosillas como siempre ocurre, latas adicionales, asegurándome de que fueran de la misma marca que las llevadas desde la capital del país más feliz del mundo.








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