Aparte de discutir qué pasará con el Protocolo de Kioto cuando llegue a su fin, los países deberán afinar detalles técnicos de los acuerdos tomados en la COP 16, realizada en Cancún en el 2010.
Uno de estos acuerdos es el Fondo Verde, mecanismo que pretende financiar acciones de mitigación y adaptación que permitan a los países en desarrollo afrontar las amenazas del cambio climático.
“Los elementos técnicos para registrar un avance sustancial en este proceso de construcción de estas instituciones están dados”, dijo Patricia Espinosa, canciller mexicana y anfitriona de la COP 16.
Según Espinosa, ya existe el comité especial que gestionará los $100.000 millones anuales que se destinarán a partir del 2020.
El reto de Durban es definir cuál será la fuente de ingresos y cómo será esa inyección de capital.
Para Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), lo que pase con el Fondo Verde marcará el tono de la cumbre. “Para mantener el impulso de Cancún, avanzar en Durban en el tema de Fondo Verde para el Clima es esencial. Si no avanzamos en la creación de ese fondo, eso se interpretará como una señal muy negativa”, aseguró Steiner.
Grupos ambientalistas proponen destinar un porcentaje del Fondo Verde a financiar el mecanismo de reducción de emisiones producidas por la deforestación y la degradación forestal, más conocido como REDD. Aparte del Fondo, se verá el mecanismo de tecnología, el sistema de transparencia y contabilidad de las emisiones.
“Esos son los pilares de un régimen de cambio climático que está en construcción y tengo la confianza de que estos van a lograr la madurez necesaria para ser aprobados en Durban”, dijo Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.