En los últimos meses, la máscara de Guy Fawkes ha estado en cuanta manifestación suceda alrededor del mundo. Su aparición es una constante siempre que dichas reuniones se pinten con tonos de rechazo al estatismo o de enojo con el establishment .
Así, con su sonrisa pícara y su nariz aguileña, se le ha visto en la movilización “Ocupar Wall Street” , en Nueva York; entre los indignados en España, o como parte de las marchas estudiantiles en Chile. Igualmente, ha estado fuera de las oficinas de entes financieros, bancarios y políticos en varios puntos de Europa, en protestas por el mal manejo de la crisis económica.
Guy Fawkes, además, le ha dado cara al temido colectivo de hackers Anonymous, que ha utilizado su rostro como marca de sus travesuras electrónicas.
Inclusive, en una de sus últimas apariciones, el mismísimo Julián Assange –fundador de Wikileaks– se enmascaró con el rostro de bigote fino para dar un discurso en Londres.
Ahí está la misma cara por doquier, imposibilitando el reconocimiento de quien la utiliza, sin diferenciar a hombres de mujeres o a jóvenes de adultos.
La máscara de la que hablamos es la misma que usa el personaje principal del cómic V for Vendetta (o, en español, V de venganza ).
El mentado rostro cobró una popularidad inédita en el 2006, cuando salió la película homónima, acompañada de la venta masiva de máscaras como arma publicitaria para el estreno.
Desde entonces, y hasta el día de hoy, el uso de la careta se mantiene vigente como expresión de insatisfacción con el sistema, y se ha encargado de darle un rostro universal a la indignación.
La empresa Rubies Costume, encargada de su fabricación y distribución, reporta que al año se venden 16.000 unidades solo en el Reino Unido, y cerca de 100.000 alrededor del mundo.
Sin embargo, el origen del rostro de mejillas levantadas y barbilla puntiaguda, no data de la publicación de V for Vendetta sino de siglos antes.
Atentado fallido
El 5 de noviembre de 1605, 13 ingleses fracasaron en su intento de estallar el Parlamento británico. A partir de ese día, en esa misma fecha, se conmemora la Conspiración de la Pólvora, con Guy Fawkes como ícono del ambicioso plan subversivo.
Él, junto a otros 12 compinches, fueron descubiertos y detenidos en el acto, antes de concretar su plan. Con este pretendían instaurar a un católico en el poder de Inglaterra y destronar así al protestante Jacobo I y a su séquito de líderes de la represión anglicana.
Desde dos años antes, prepararon los detalles de su cometido. Poco a poco, llenaron de pólvora un local que habían alquilado bajo el Parlamento, hasta acumular 36 barriles de explosivos.
Faltaban pocas horas para que los conspiradores encendieran la pólvora, cuando las autoridades ingresaron al escondrijo, presumiblemente gracias a lo que les dijo un soplón.
El 5 de noviembre, Fawkes fue descubierto in fraganti en medio del arsenal. El inglés, de contextura delgada, fue aprehendido, y luego torturado durante varios días, hasta que terminó revelando el nombre de sus compañeros de contubernio.
El juicio contra los conspiradores comenzó en enero del año siguiente, y el día 31 de ese mes, cuatro de ellos fueron enviados a la horca, sentenciados a la muerte por el crimen de traición.
Poco antes de su turno, Fawkes se adelantó a su ejecutor. El hombre brincó del patíbulo para así asegurarse una muerte inmediata y ahorrarse el sufrimiento que sus compañeros tendrían que pasar luego de guindados en la horca y mientras siguieran con vida.
El rostro de un movimiento
En Inglaterra, cada aniversario de la captura de Fawkes y compañía es motivo de una celebración en la que los partícipes se cubren el rostro con su efigie.
Ahora, sin importar la fecha o la nación, la máscara alude a aquel ciudadano que, hace más de 400 años, intentó acabar con una represión religiosa .
Hoy, en contraste con la celebración por la captura de los “traidores”, el rostro es utilizado como un homenaje a los conspiradores y como una señal en contra de la opresión, que a su vez facilita el anonimato.
Su significado en los últimos tiempos sí le debe la popularidad al cómic distópico V for Vendetta , escrito por Alan Moore e ilustrado por David Lloyd. Originalmente, fue publicado en 1982.
En la historieta, el personaje principal –llamado V– se apropia de la imagen de Fawkes en aras de emularlo, tomándolo como referente revolucionario.
“Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación”, reza una famosa poesía que el personaje V recita al comenzar la historieta.
V, permanentemente enmascarado, representa la anarquía, en oposición a un gobierno fascista y a las injusticias que conllevaba su mandato. Con esa misma alusión, en busca de la autodeterminación, el rostro bigotón aún se mantiene con la frente en alto.
El responsable de diseñar la máscara para el lanzamiento de la película en el 2006, dice estar complacido por el uso que se le da actualmente al producto de plástico, según lo reconoció en una entrevista a la BBC. “La imagen se ha convertido en una marca de protesta contra la tiranía. Es un ícono popular que representa de alguna forma el individualismo. V for Vendetta se trata de una sola persona contra el sistema”.
En las últimas semanas, en las calles de muchas ciudades del mundo, se repite la última escena de la historieta, aunque sin la Obertura 1812 de Tchaikovsky al fondo. Son tiempos en que miles de ciudadanos marchan juntos, protegidos por una misma máscara, la de la indignación.