¿Qué hizo Costa Rica para librar al mundo del yugo del Imperio Romano? Nada y dé un paso al frente el historiador capaz de producir una gota de prueba en contrario. Pasivos y carentes de ejército, nos ausentamos de la lucha para vergüenza de cien generaciones. No hay excusa, porque en el sur de América, un pueblo altivo se rebeló contra las legiones del César y aún mantiene en alto el estandarte del antiimperialismo.
No nos hagamos, pues, los ofendidos. Cuando el presidente Evo Morales nos acusa de no comprender la importancia de las fuerzas armadas, lo hace con profunda convicción, manada de un vasto conocimiento de la historia.
Ante una multitud en Cochabamba, Morales explicó la diferencia entre pueblos bravíos, como los de Venezuela y Bolivia, y otros como el nuestro que no tienen ejército. La rebeldía les viene “'de cultura, de vivencia, de las luchas de nuestros antepasados' Nuestros abuelos lucharon históricamente contra todos los imperios: Imperio Inglés, Imperio Romano, contra todos los imperios. Ahora nos toca luchar contra el Imperio Norteamericano y estamos en la lucha'”.
Evo informó al auditorio que recién llegaba de una visita a “Ginebra, España”. Hay en esto una lección para la Suiza Centroamericana, que toma su sobrenombre de un pueblo alpino, todavía sometido a los designios de Carlos V.
Aquellos antepasados de Evo no serían muchos, pero eran machos. Ninguno probó jamás un pollo criado a fuerza de hormonas, de esos que causan homosexualismo. El multifacético Presidente domina la historia, pero también la ciencia y comparte, generoso, el saber con su pueblo: “El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres”.
La ambigüedad de su nombre, como sacado de la costilla de la primera mujer, no debe llamar a engaño. Evo come pollo de granja.
Trenzados en feroz combate contra las legiones romanas, los antepasados de Evo contribuyeron a la caída del Imperio y el advenimiento de la Edad Media. Hoy, bajo su diestro mando y al amparo de las fuerzas armadas, Bolivia vuelve por sus fueros. Atrás queda la dominación imperial para despejar el camino hacia el Medioevo. ¿Medio Evo? No, completo, para gloria de Bolivia y toda América.
En procura de su objetivo histórico, el Presidente intenta “hacer una revolución en el Poder Judicial” para “descolonizar la justicia boliviana”, librándola de las construcciones jurídicas endeudadas con el derrotado enemigo romano. La justicia tradicional de los antepasados de Evo desempeñará un papel mucho más importante. Como diría el Presidente, en perfecto latín: “Arrivederci Roma”.