“Habla el ministro Laurence Golborne, ¿con quién hablo yo?
“Ah sí, momentito que le paso al jefe”, respondió el hombre al otro lado de la línea.
El Ministro chileno de Minería jamás esperaba encontrarese aplomo en la primera llamada telefónica a los supervivientes de la Mina San José atrapados 622 metros bajo tierra, en el desierto de Atacama.
“Eso me descolocó. Que estuvieran así de enteros psicológicamente, así de organizados, que la primera pregunta fuera si los otros estaban bien. Yo pensé que escucharía gritos de desesperación, sáquennos de aquí, o que estarían enfermos. No sé. Nunca esperé personas tan enteras emocionalmente.
“Que hubieran racionado los tarros de atún para estar ahí dos meses, en lugar de pelearse en una situación tan límite. Esa es una enseñanza para el mundo entero”, reconoció el funcionario en una entrevista con la periodista Margarita Serrano, del periódico El Mercurio , de Chile.
El 11 de agosto, seis días después del derrumbe en la Mina San José, el Ministro de Minería chileno, Laurence Golborne, había sido, si se quiere, hasta despiadado en sus declaraciones: “Las probabilidades de encontrarlos con vida son bajas. Las familias lo tienen claro, ellos son mineros”.
Su oscura premonición cambió al escuchar la voz del otro lado de la línea, hablando casi desde el propio infierno.
A partir de entonces, el más despeinado de los ministros de Sebastián Piñera se convirtió en la cara del gobierno chileno a cargo del histórico rescate.
Este hombre de negocios de 49 años de edad, dos matrimonios y seis hijos, siempre tuvo claro que la vida de 33 obreros estaba en sus manos.
Los hombres permanecieron atrapados en la mina San José desde el 5 de agosto hasta el 12 de octubre, cuando se inició la operación de salvamento ante la mirada expectante del mundo entero . La extracción finalizó exitosamente el 14 de octubre.
Casi desde el primer momento en que trascendió la noticia del desplome de la mina, Golborne estuvo al frente de las operaciones de búsqueda, sostenimiento y rescate.
Su capacidad como ingeniero y administrador de grandes multinacionales en Chile y el mundo, quedó patente durante la operación San Lorenzo.
El superministro hasta lloró, por lo cual fue primero criticado. Pero hoy, cuando los 33 están sanos y salvos, aquellas lágrimas que soltó Golborne frente a las cámaras lo revelaron como un hombre muy particular, que se ganó el cariño del pueblo.
Tanto, que es hoy es más popular que el propio presidente Sebastián Piñera, con un 55% de apoyo en las encuestas, y se perfila como uno de los funcionarios gubernamentales “más presidenciables”. Esto no le quita el sueño. Lo que sí se lo quitó durante 70 días fue el rescate de 33 hombres que hoy le deben la vida.
