Michelle Soto. 12 diciembre, 2011
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A seis horas de Puntarenas, en las profundidades del océano Pacífico, vive un pálido cangrejo que cultiva su propio alimento, como si tuviera una huerta.

El animal de nueve centímetros de largo cuida los “jardines” de bacterias que crecen en su cuerpo y mueve sus tenazas para remover el agua donde yacen compuestos químicos que proveen de energía a los microorganismos que posteriormente se comerá.

Así lo dieron a conocer Andrew Thurber, William Jones y Kareen Schnabel en un estudio publicado en la revista científica PLoS One .

El nuevo cangrejo recibió el nombre de Kiwa puravida en referencia a la expresión tica “pura vida”, dado que el animal fue encontrado en aguas costarricenses.

A profundidad. El hallazgo se hizo en el 2006, cuando Thurber participaba en una expedición geológica que estudiaba las filtraciones de metano a través de las fisuras en el suelo marino.

El crustáceo se encontraba a mil metros de profundidad, cerca de una de las fisuras por donde salía gas, en el llamado montículo 12.

El primero en verlo fue Gavin Eppard, piloto del sumergible DSRV Alvin, quien lo recolectó.

Este es el segundo cangrejo de la familia en ser descubierto. En 2005, se encontró el Kiwa hirsuta en las aguas circundantes a la isla de Pascua, en Chile.

Popularmente, se les conoce como “cangrejos Yeti” porque su cuerpo está cubierto por unas cerdas similares a pelos y los científicos pensaron que esto los hacía parecerse al Yeti, el temible hombre de las nieves que muchos dicen haber visto.

Agricultor del océano. Por las fisuras del suelo marino salen los gases metano y sulfuro de hidrógeno, los cuales proveen de energía a las bacterias que viven en el cuerpo del cangrejo.

Para suministrarles oxígeno y sulfuro, el Kiwa puravida practica una “danza” que revuelve el agua a su alrededor.

Posteriormente, el crustáceo cosecha los microorganismos que están en sus tenazas y brazos con ayuda de su boca, la cual asemeja un peine de cerdas.

Tras realizar análisis de isótopos y ácidos grasos, los científicos confirmaron que estas bacterias constituyen la principal fuente de alimento para este cangrejo Yeti.

Los isótopos de carbono y los ácidos grasos encontrados en el cuerpo del crustáceo coinciden con los presentes en los microorganismos que obtienen su energía en ausencia de luz solar, en contraposición al plancton (organismos microscópicos), que depende de la fotosíntesis y es fuente de alimento para muchas especies marinas.