
El miércoles pasado, el zoológico de San Salvador recibió más visitantes de los que habían llegado en meses, pero esta vez ninguno salió sonriendo. Entre llantos, cientos de personas despidieron a Manyula, una elefanta de casi 60 años que deleitó a generaciones de salvadoreños.
La muerte de la elefanta, cuyo nombre ocupó las portadas de los medios cuando empeoró su salud, dio paso a una romería de niños y adultos que se congregaron frente al zoológico con velas, flores, carteles y fotos de elefantes.
Mariachis y payasos despidieron al animal, con mensajes como “No te olvidaremos” o “Te vamos a extrañar”.
Manyula llegó a El Salvador en 1955, procedente de la India y se convirtió en un personaje infaltable en las fotos de los cientos de miles de visitantes al zoológico. Cada uno de sus cumpleaños se celebraba con pompa y pasteles de frutas.
“Manyula es insustituible”, dijo el director del zoológico, Raúl Miranda, quien encabezó, junto a autoridades como el alcalde de San Salvador, Norman Quijano, el sepelio del paquidermo, que murió de un paro cardíaco tras padecer un daño renal irreversible.
El cadáver de Manyula fue enterrado en el mismo lugar donde permaneció durante más de cinco décadas, entre acordes de mariachis, rodeada de flores y frutas arrojadas por los dolientes.
