Áncora

¿Por qué leer la novela ‘Una mujer insignificante’, de Catalina Murillo?

El nuevo libro de Catalina Murillo es una novela familiar, sensible y cercana

Una mujer insignificante, de Catalina Murillo.

En el principio era la madre y la madre parecía insignificante, hasta que se murió. Para recuperar el pasado se vuelve necesario inventarlo, elaborarlo en el presente, contárselo a alguien, ponerlo en palabras mentirosas y ciertas como las de las novelas, esas narraciones que fingen la historia, la historia de los países y también la historia de las personas porque, a pesar de los pesares, los individuos cuentan. Nadie va a creer a estas alturas que un relato nos dice exactamente lo que pasó, menos si se trata de hablar de mamá.

Existe un hiato entre aquello que nos ocurrió y lo que logramos contar sobre ello, en su caso, Catalina Murillo resuelve esa distancia con una novela familiar, sensible y cercana. Una mujer insignificante (Alfaguara, 2024) es una ficción, es la invención de una mamá que también era una mujer y que en sus desafueros y tribulaciones altera la vida de su tribu y al mismo tiempo revela estructuras patriarcales que han recorrido por años la vida privada de los costarricenses.

La casa estaba llena de libros, en ella vivía un filósofo, sus tres hijas y doña Águeda, la señora del hogar. En aquella familia protagonista, el imperativo categórico era escuchar a papá, servir a papá, cuidar las fobias de papá, quien por su parte se veía de manera clandestina con una filósofa, en encuentros ilícitos y transgresores de las buenas costumbres de Cartago, no la ciudad africana sino la costarricense, reconocida cuna de conservadores y de beatos insignes. De más está decir que los padres de la narradora eran cartagineses.

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