
Hasta el 30 de agosto, el espacio LAB del Centro Cultural de España, frente a la Casa del Cuño de la Antigua Aduana, alberga la exposición ‘Perro Azul: la literatura como deporte extremo’. Perro Azul es una de las editoriales independientes más influyentes de las últimas tres décadas, que ha publicado destacados autores, compilaciones y títulos que siguen muy vigentes. Este texto es una invitación del director del CCE, Juan Sánchez, para visitar la exposición.
Cuando Carlos Aguilar y Gabriela Rojas se acercaron el año pasado para hablarme de la celebración de Perro Azul y de la reedición de algunos de sus libros, les dije: “De acuerdo, pero también tenemos que hacer una exposición”. Estaba convencido de que más de 26 años de historia daban para mucho: para reunir anécdotas, libros, encuentros y, sobre todo, para recordar a muchas de las personas que han pasado por este proyecto y que han contribuido a hacerlo posible.
Pero quisimos ir un poco más allá. Quisimos preguntarnos qué significa que una editorial independiente haya conseguido mantenerse viva durante tanto tiempo en Costa Rica y, sobre todo, quisimos celebrarlo y agradecer, desde el Centro Cultural de España, la permanencia, la dedicación y la importancia de este proyecto.
Porque fundar Perro Azul fue tomar una decisión profundamente arriesgada: apostar por libros que quizá no eran los más fáciles de publicar; por autores que buscaban nuevas formas de escribir; por una literatura que no siempre encontraba espacio en los circuitos tradicionales. En definitiva, fue creer que la literatura podía incomodar, sorprender y abrir conversaciones nuevas.
Esa es la razón del título de esta muestra. Hacer literatura independiente en nuestro contexto se parece mucho a practicar un deporte extremo. Supone trabajar con pocos recursos, enfrentarse a muchas incertidumbres y, aun así, seguir creyendo que los libros importan. Que pueden cambiar nuestra manera de mirar el mundo y también la forma en que nos miramos y nos relacionamos entre nosotros.
Esta exposición habla de libros, sí, pero sobre todo habla de personas. De escritores, diseñadores, lectores, editores, artistas, amigos y cómplices que han hecho posible que este proyecto siga existiendo. Una de esas cómplices ha sido Clara Astiasarán, que ha estado a cargo de la curaduría y la museografía de esta muestra. También quiero agradecer de corazón a Carlos y Gabriela por el trabajo que han realizado durante todos estos años.

Yo también me siento parte, de alguna manera, de la historia de Perro Azul. Hace 20 años, en mi vida anterior en este país, formé parte de la colección Miradas subjetivas, un proyecto que también buscaba abrir espacios para la creación, la reflexión y nuevas formas de mirar la cultura.
Os invito a recorrer la muestra con calma; a deteneros en las portadas, en los objetos, en las historias que hay detrás de cada pieza y, ojalá, a recordar algún libro de Perro Azul que os haya acompañado en algún momento. Porque, de una forma u otra, todos formamos parte de esta historia.
Muchas gracias por visitar la muestra, por celebrar con nosotros y, sobre todo, por seguir creyendo que la literatura continúa siendo una aventura que merece la pena.
Disfrutad de la exposición.