Jurgen Ureña. Hace 6 días
Adam Driver, Michael Buscemi y John David Washington interpretan en el filme a tres policías que consiguen infiltrarse en el Ku Klux Klan en la década de los setenta. Foto: Romaly para LN.
Adam Driver, Michael Buscemi y John David Washington interpretan en el filme a tres policías que consiguen infiltrarse en el Ku Klux Klan en la década de los setenta. Foto: Romaly para LN.

Todo comenzó con Jackie Brown (1997), película que Quentin Tarantino filmó hace un par de décadas como homenaje al cine del blaxploitation. En realidad, todo comenzó con el blaxploitation, si entendemos por “todo” la presencia de la cultura afroamericana en las grandes pantallas que hoy reivindica y representa con gran vitalidad el cineasta Spike Lee.

Ahora bien, si nos referimos a la conocida y prolongada disputa que se ha producido entre ambos directores a causa del abuso de la palabra nigger en los diálogos de Tarantino, efectivamente, todo comenzó con Jackie Brown.

Quince años después, tras el estreno de Django desencadenado (2012), Lee atacó de nuevo a su colega al considerar que esa película era irrespetuosa con sus ancestros. “La esclavitud en Estados Unidos no es un spaghetti western de Sergio Leone sino un holocausto. Mis antepasados son esclavos robados en África y yo les honraré”, sentenció Lee en esa ocasión. En nuestros días, con el estreno de BlacKkKlansman, Spike Lee parece haber cumplido su promesa.

BlacKkKlansman es un título que tiene algo de juego de palabras y mucho de trabalenguas. De manera comprensible aunque obvia, ha sido traducido para el público hispanohablante como Infiltrado en el KKKlan. El filme es, en alguna medida, la respuesta cinematográfica de Spike Lee a Quentin Tarantino y, de paso, a David Griffith y Donald Trump: el director de ese filme pionero y racista titulado El nacimiento de una nación (1915), y el racista, cínico y actual presidente de esa nación, respectivamente.

El calificativo de racista apareció endosado al presidente Trump en enero de este año, tras unas declaraciones suyas en las que llamaba “países de mierda” a Haití y El Salvador. Un par de días después, Trump echaba más leña a la hoguera de las vanidades al añadir: “No soy un racista. Soy la persona menos racista que jamás han entrevistado”. No hay mucho que comentar, salvo que la palabra “cínico” nunca se quedó tan corta. En todo caso esa es otra historia. O tal vez no.

Cartel publicitario de la película 'BlacKkKlansman'. Foto: Romaly para LN.
Cartel publicitario de la película 'BlacKkKlansman'. Foto: Romaly para LN.
Una rabiosa ironía

BlacKkKlansman se basa en el relato autobiográfico de Ron Stallworth: el policía afroamericano que, a finales de los años 70 consiguió infiltrarse en el Ku Klux Klan. Como detective, la primera asignación de Stallworth fue monitorear una charla de Stokely Carmichael, líder del movimiento de los Panteras Negras que denunciaba los abusos que cometía la Policía contra la comunidad afroamericana. “Lo que Carmichael decía tenía todo el sentido para mí pero, al mismo tiempo, yo era policía y lo que él decía iba en contra de lo que yo representaba”, recordó Stallworth en octubre del año pasado, en una entrevista ofrecida a la BBC.

La historia de Stallworth es reveladora de las tensiones interraciales que perduran desde hace más de un siglo en los Estados Unidos. Es también una historia asombrosa por la forma en la que su protagonista logró infiltrarse en el grupo más notorio de supremacistas blancos de los Estados Unidos, sin mayores armas que el ingenio y el auricular de su aparato telefónico.

Ron Stallworth y David Duke, líder nacional del Ku Klux Klan, hablaron varias veces por teléfono. Cuando se presentó la oportunidad de un encuentro personal, Stallworth fue sustituido por un policía blanco que ocultaba un pequeño micrófono debajo de su camisa. En ese operativo, la Policía descubrió que la célula de Colorado Springs del Ku Klux Klan se proponía ubicar explosivos en dos bares gay y reunía armas para enfrentar una “guerra racial”.

Tras su retiro como policía, en el 2014, Stallworth publicó sus memorias. El rechazo de algunos grupos de supremacistas blancos fue inmediato. “El FBI me notificó que había amenazas de muerte en mi contra y que tomara precauciones. Empecé a cargar mi arma otra vez y a estar alerta en la calle”, afirma Stallworth. “Otra cosa que nunca dejo en casa es mi tarjeta de identificación como miembro del Ku Klux Klan”, concluye el expolicía con una rabiosa ironía que Spike Lee ha sabido convertir en uno de los elementos más poderosos de su más reciente largometraje.

Retrato de una púa neoyorquina

En mayo de este año, tras llevarse el Premio del Jurado del Festival de Cannes, BlacKkKlansman tomó los principales titulares de la prensa internacional y puso en evidencia, una vez más, aquello que todos sabíamos pero algunas veces olvidamos: Spike Lee es uno de los directores estadounidenses más importantes de su generación y una de las voces críticas imprescindibles de nuestros días.

Junto con Woody Allen y Martin Scorsese, Spike Lee es uno de los cineastas que ha retratado de manera más atenta y agradecida a la ciudad de Nueva York y, particularmente, a esa inmensa barriada, plural, absorbente y efervescente, llamada Brooklyn. Lee dedicó a esa geografía que ha sabido hacer propia su primer gran largometraje, Haz lo correcto (1989), y dos homenajes notables: Crooklyn (1994) y Clockers (1995).

Por otra parte, así como no es posible hablar de Spike Lee sin pensar en Nueva York, tampoco es posible hacerlo sin referirse al sobrenombre de la Púa. La historia es sencilla y breve: desde que Lee era muy pequeño, sus padres cambiaron el nombre de Shelton Jackson por Spike, que significa púa, como una alusión a su fuerte carácter contestatario. Ese ha sido hasta hoy un sobrenombre profético. Un sello indeleble sobre sus señas de identidad.

Desde Haz lo correcto, la Púa Lee aclaró que en el lenguaje explosivo de las púas lo correcto es provocar, agredir, desconcertar, reírse y hacer reír. Todo a la vez. Ese filme se reconoce además como la piedra angular de los llamados hood films, que surgieron en la década de los noventa y abordan los problemas cotidianos de las comunidades afroamericanas radicadas en las grandes ciudades estadounidenses.

Parece que en la referencia al lenguaje explosivo de las púas la palabra clave es “lenguaje”. Gracias a la filmografía de Lee, que está compuesta por alrededor de 40 largometrajes, el concepto de “cine negro” ha ganado una nueva acepción, que trasciende a las películas policíacas y de bajos fondos y alcanza a aquellos filmes que han sido dirigidos por cineastas afroamericanos.

De igual manera, mediante películas como, Da Sweet Blood of Jesus (2014), Chi-Raq (2015) y BlacKkKlansman, Lee ha redefinido el humor negro y lo ha vinculado estrechamente a conceptos como antirracismo, irreverencia, provocación, ira y audacia. Es todo un personaje el señor Púa. Un pequeño y necesario dolor de cabeza. Un adversario a la altura de otro señor que a menudo juega con el lenguaje, aunque de forma muy distinta.

Spike Lee da indicaciones a los actores Topher Grace y Adam Driver, durante el rodaje de 'BlacKkKlansman'. Foto: Romaly para LN.
Spike Lee da indicaciones a los actores Topher Grace y Adam Driver, durante el rodaje de 'BlacKkKlansman'. Foto: Romaly para LN.
El mundo según Trump

De acuerdo con un artículo publicado por The Washington Post en agosto, el actual presidente estadounidense promedió 5,9 mentiras diarias durante los primeros 100 días de su administración. Además, conforme avanzan sus días en la Casa Blanca, las mentiras del señor Trump se han convertido en una práctica en franco crecimiento. Según esa publicación, tan solo durante junio y julio, Trump enunció 16 falacias diarias.

La inmigración es la fuente principal de las afirmaciones falsas de Trump. Sobre ese tema se contabilizan 30 mentiras en los últimos cinco meses. La mayor de ellas consiste en asegurar que se ha iniciado la construcción del muro en la frontera mexicana, a pesar de que el Congreso ha negado fondos para ello.

En agosto de 2017, cuando Spike Lee tenía entre manos el corte final de BlacKkKlansman, escuchó las declaraciones de Trump en relación con los disturbios que se produjeron en la ciudad de Charlottesville, como consecuencia del ataque de grupos neonazis y de extrema derecha. En su habitual tono falaz, Trump usó las palabras para encubrir en lugar de revelar. “Hubo un grupo de un lado que fue malo y otro que fue muy violento”, afirmó el presidente.

Entonces, Spike Lee supo que esas declaraciones debían incluirse en el epílogo de su película. Es decir, supo lo que siempre ha sabido: que BlacKkKlansman no solo se refiere a una historia verídica de los años setenta, o a los movimientos racistas y esclavistas que la precedieron, sino también a las mentiras blancas que hoy respaldan esos movimientos. Como dirían los gánsters del –antiguo– cine negro: “El señor Púa sabe demasiado”.

Ficha técnica del filme

Título original: BlacKkKlansman

Año: 2018

Duración: 128 minutos

País: Estados Unidos

Dirección: Spike Lee

Guion: Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel, a partir del libro de Ron Stallworth

Música: Terence Blanchard

Fotografía: Chayse Irvin

Reparto: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, Ryan Eggold y Corey Hawkins