Áncora

La burrada del siglo en Costa Rica: Botar el Templo de la Música

En 1975, una peregrina iniciativa municipal pretendió demoler esa histórica edificación en el Parque Morazán

El Templo de la Música en medio del viejo Parque Morazán, hacia 1940.
Fotografía de autor no determinado.
Andrés Fernández para LN.

Acababa el año 1920 y en San José la construcción del Templo de la Música, en el Parque Morazán, causaba gran expectación. Eso sí, cosa extraña en la historia urbana criolla, tirios y troyanos se mostraban de acuerdo en la edificación de aquella obra de ornato y solaz.

En medio de tanta concordia, el 7 de diciembre un gacetillero del diario La Tribuna opinó –gratuitamente, por demás– que tal diseño arquitectónico no debiera llamarse sino “kiosco, simplemente, pues para que fuera lo otro se necesitaría, cuando menos, que fuera de mármol”.

Al día siguiente, en el Diario del Comercio, el responsable de la obra, el arquitecto José Francisco Salazar Quesada, le respondió que “si eso fuera una razón, entonces no podemos llamar Templos, ni al del Amor de Versalles ni al Partenón, el de Vesta, etc., etc., pues ninguno de ellos es de mármol”.

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