
Tengo el privilegio de conocer a José Alberto Hernández —Chepe, para los amigos— desde hace muchos años. En ese tiempo he visto cómo su trabajo le ha dado forma al paisaje cultural costarricense. Lo ha vuelto más lúcido. Sin duda, mejor. Sus carteles han estado siempre ahí, señalando conciertos, obras de teatro, ciclos de cine y exposiciones; anunciando diálogos y abriendo preguntas. Con el tiempo, he aprendido a reconocer su manera de decir mucho con muy poco. De confiar en la inteligencia de la mirada.
En la casa es una exposición que reúne dieciocho afiches recientes diseñados por Chepe para el Centro Cultural de España (CCE), junto con una serie de piezas más personales surgidas del activismo, y la necesidad de responder con imágenes a un presente hostil. La comunicación convive aquí con la denuncia de la guerra, la migración, el abuso policial o la gentrificación. Todo ello conforma una exposición inédita en el país, pensada como un gesto que nos pone en movimiento.
Hay en estas obras una notable economía de recursos y una ironía precisa. El tachado, por ejemplo, aparece como una forma recurrente de eliminar para volver a decir, de mostrar la grieta del lenguaje y de abrir sentidos donde parecía no existir nada más. Piezas como Home, seleccionada por el International Assembly Festival de Glasgow entre los mejores carteles del 2025, condensan bien esa lógica de sustracción y relectura.
El título de la muestra sugiere múltiples capas. La casa como refugio, como herencia y como territorio amenazado. La casa como país, como región y como planeta. Pero también la casa como espacio construido en el tiempo: los más de veinte años en que Chepe ha dado forma a la gráfica del CCE, haciendo de ese lugar un espacio de confianza y experimentación.
Esta exposición habla de eso: de habitar el diseño como una forma responsable de estar en el mundo. Atentos, agradecidos, presentes.













