Doriam Díaz. 1 febrero
Esta es la tumba de Max Peralta (1871-1922), destacado médico y cirujano cartaginés, que se encuentra en los cuadrantes principales del cementerio de la provincia. Foto: Rafael Pacheco.
Esta es la tumba de Max Peralta (1871-1922), destacado médico y cirujano cartaginés, que se encuentra en los cuadrantes principales del cementerio de la provincia. Foto: Rafael Pacheco.

Era el año 1813. Cartago era la capital de la provincia de Costa Rica y, en cumplimiento de una orden real de España, se construyó el cementerio alejado de la población. Aquella medida, muchas veces retrasada desde su gestación en 1789 y obligatoria a partir de 1813, pretendía sacar los cementerios de las iglesias –y de sus alrededores– con el fin de preservar la salud pública; es decir, evitar la hediondez de los cuerpos en rápida descomposición por los calores tropicales e, incluso, pisar tumbas aún frescas.

Los cartagineses eligieron un terreno de menos de media hectárea alejado del centro, en las afueras, hacia el lado oeste. Aquel camposanto ahora tiene 206 años, cinco hectáreas y más de 6.000 nichos; ha sobrevivido a terremotos, inundaciones, cambios políticos y religiosos y posee una gran riqueza histórica –en especial–y artística que lo destaca en el continente.

(Video) Historia de un cementerio

A pesar de quedar severamente dañado, prácticamente destruido, en el terremoto de Santa Mónica de 1910, se levantó sobre los escombros y en sus 11 cuadrantes, diferentes calles y zonas, se descubren no solo importantes personajes que descansan allí, sino también la sobria belleza arquitectónica de las tumbas y mausoleos, el trabajo artístico en las imágenes religiosas y, por supuesto, las historias que se esconden en ese espacio.

Este es uno de los conjuntos escultóricos más destacados del camposanto: el ángel de la confortación consuela a una mujer postrada por el dolor en la tumba de la familia Mata Bonilla. Foto: Rafael Pacheco
Este es uno de los conjuntos escultóricos más destacados del camposanto: el ángel de la confortación consuela a una mujer postrada por el dolor en la tumba de la familia Mata Bonilla. Foto: Rafael Pacheco

¿Quiénes están enterrados allí? Muchos integrantes de las nobles familias cartaginesas. Sobre todo en los primeros cuadrantes, desde la vieja entrada –ahora cerrada porque quedó por debajo del nivel de la pista entre San José y Cartago–, se encontrarán los lugares donde están enterrados el político y médico Jesús Jiménez Zamora, presidente de la República entre 1863-1866 y 1868-1870; el poeta Rafael Ángel Troyo (1870-1910), el presbítero y diputado José Francisco Peralta (1786-1844), la luchadora e influyente política Anacleto Arnesto de Mayorga (1809-1877), el médico y cirujano Max Peralta (1871-1922), cuyo nombre lleva el hospital de Cartago, y el futbolista José Rafael Fello Meza Ivancovich (1920-1988), entre muchos.

Todos los caminos conducen a Jesús Jiménez. La rotonda en el corazón del cementerio, el lugar más prominente, siempre reservado a un ciudadano ilustre, lo ocupa la tumba del expresidente de la República y benemérito de la patria. El visitante halla una sencilla lápida de granito sin pulir acompañada por una placa en honor a “un hijo de Cartago que sirvió a su patria con desinteresado amor” y “el verdadero fundador de la instrucción pública en Costa Rica”. “Es el lugar de más alto valor visual del camposanto”, destacada el historiador cartaginés Arnaldo Moya, quien, luego de una larga investigación, publicó un libro acerca del bicentenario de este cementerio.

Jesús Jiménez Zamora descansa en la rotonda donde confluyen las calles y avenidas del Cementerio de Cartago. En el pasado, estuvo cercada por cadenas de bronce, las cuales desaparecieron hace algunos años. Foto: Rafael Pacheco
Jesús Jiménez Zamora descansa en la rotonda donde confluyen las calles y avenidas del Cementerio de Cartago. En el pasado, estuvo cercada por cadenas de bronce, las cuales desaparecieron hace algunos años. Foto: Rafael Pacheco

Es un cementerio amplio, lleno de áreas verdes. Después de la devastación de 1910, en que la pared norte repleta de nichos colapsa por completo, el lugar se levanta inspirado en los cementerios con jardínes de California gracias a la intervención del médico Max Peralta que manda a traer planos a Estados Unidos, explica el historiador.

La mayor parte de los nombres célebres, algunos para el país, otros solo para la provincia, están aglomerados en los primeros cuadrantes. Por ejemplo, en la base de la tumba de la familia Rojas Troyo se colocó el homenaje al poeta Rafael Ángel Troyo, quien murió el 4 de mayo de 1910 durante el terremoto de Santa Mónica.

Justo al lado, se observa el homenaje de la Junta de Caridad de Cartago a Anacleto Arnesto de Mayorga. Fue una política y fuerte mujer, que es célebre en la provincia cartaginesa, entre otras razones, por ser gran benefactora de la ciudad. Su tumba es uno de los grandes atractivos del cementerio debido a su singularidad y “estupendo nivel de ejecución”, destaca el libro de la Editorial de la Universidad Costa Rica. En la parte de arriba sobresale un catafalco tallado en mármol italiano y decorado con coronas de flores y guirnaldas en ese mismo material.

Esta es la tumba de la familia Rojas Troyo, la cual sobrevivió al terremoto de 1910. Consta de un zócalo de granito sin pulir, un cuerpo de mármol de Carrara (Italia) y un busto que sustituye al ángel dañado en el movimiento telúrico. Foto: Rafael Pacheco
Esta es la tumba de la familia Rojas Troyo, la cual sobrevivió al terremoto de 1910. Consta de un zócalo de granito sin pulir, un cuerpo de mármol de Carrara (Italia) y un busto que sustituye al ángel dañado en el movimiento telúrico. Foto: Rafael Pacheco

Otro infaltable es el lugar donde reposa el destacado médico y cirujano cartaginés Max Peralta Jiménez, que tantas contribuciones hizo a la provincia durante su vida, así como al hospital y al cementerio. El vanguardismo de su lápida hace que no pase inadvertida: una enorme cruz tallada en granito pulido en homenaje al “hijo de una familias más acaudaladas y prestigiosas de la ciudad”, detalla Arnaldo Moya en su texto.

El duelo de Eusebio Figueroa
Luego de morir en un duelo y afrontar diferentes avatares, el cuerpo de Eusebio Figueroa descansa en la capilla que perteneció a la familia de Buenaventura Espinach y ahora es parte del patrimonio de la Hermandad de la Caridad. Foto: Rafael Pacheco.
Luego de morir en un duelo y afrontar diferentes avatares, el cuerpo de Eusebio Figueroa descansa en la capilla que perteneció a la familia de Buenaventura Espinach y ahora es parte del patrimonio de la Hermandad de la Caridad. Foto: Rafael Pacheco.

Capillas y mausoleos de reconocidas familias cartaginesas atraen al visitante a explorar nombres, epitafios y fechas. Hay uno de estos lugares que resguarda una impresionante historia: la capilla de la familia de Buenaventura Espinach y el duelo a muerte.

El 11 de agosto de 1883, Eusebio Figueroa, entonces canciller de la República, y León Fernández, periodista, estudioso de la historia y prominente figura social, tienen un duelo, en el cual muere el primero. Las autoridades católicas de la época se oponen a que Figueroa, casado con Cristina Espinach (hija de Buenaventura Espinach), sea enterrado en el cementerio, por lo cual el cuerpo de aquel hombre es depositado en la tierra bajo un famoso higuerón. No obstante, la gente se molesta, fuerza los portones del camposanto y pone el cuerpo de Figueroa en mausoleo de piedra de la familia Espinach.

Menos de un año después, en julio de 1884, motivado, entre otras razones, por este tipo de situaciones, Próspero Fernández, presidente de la República, emite el decreto para secularizar los cementerios.

En uno de los cuadrantes principales se encuentra la tumba a José Rafael
En uno de los cuadrantes principales se encuentra la tumba a José Rafael "Fello" Meza, a quien recuerda su familia; sin embargo, no tiene alusiones al equipo cartaginés. Foto: Silvia Artavia.

Están en el Cementerio General de Cartago los sepulcros del futbolista José Rafael Fello Meza Ivancovich, quien le da nombre al estadio de Cartago, y el periodista Pío Víquez, que cuenta con un homenaje del Colegio de Periodistas. La de Fello Meza es una tumba sencilla que no aporta mucha información sobre la trayectoria del delantero.

Rico patrimonio

Aunque en el 2013 el Ministerio de Cultura le quitó la declaratoria como patrimonio histórico y arquitectónico de Costa Rica, este cementerio sigue conservando una enorme riqueza patrimonial. A juicio de Moya, el de Cartago es una lección de arte e historia a cielo abierto.

Entre los más de 6.000 nichos hay lápidas e imágenes talladas en mármoles importados, herrería original y muy valiosa, trabajos de canteros cartagineses, diferentes estilos arquitectónicos y piezas artísticas que sorprenden por su minucioso y magnífico acabado.

Un ángel que pide silencio ante el sueño de quienes allí reposan, figuras postradas por el dolor causado por la muerte de seres queridos y personajes insignes, columnas truncas y varias versiones de la Pietà (Piedad), en que la Virgen María sostiene en brazos a su hijo muerto obligan a contemplarlos por largo rato durante un recorrido minucioso.

En el refugio para el descanso eterno de la familia de Teófilo Vargas no se le puede perder detalle al ángel lleno de dolor y con las alas recogidas, en cuya mano vemos una corona de laurel, para honrar a los ilustres difuntos. Foto: Rafael Pacheco.
En el refugio para el descanso eterno de la familia de Teófilo Vargas no se le puede perder detalle al ángel lleno de dolor y con las alas recogidas, en cuya mano vemos una corona de laurel, para honrar a los ilustres difuntos. Foto: Rafael Pacheco.

¿Qué conoce un visitante acerca de Cartago aquí? “Reproduce lo que ha sido la sociedad cartaginesa en diferentes tiempos y espacios. Es decir, como decía un estudioso español, se muere como se ha vivido y eso se muestra en el cementerio”, explica Moya Gutiérrez.

“Como lugar de memoria se refiere a la recurrencia de los visitantes y deudos, quienes por lo acontecido en la segunda mitad del siglo XX ya no solo visitan a sus difuntos, sino que, de acuerdo al capital cultural y simbólico, gozan de los mausoleos patrimoniales del cementerio como un espectáculo artístico y visual”, concluyó el especialista en su libro sobre el camposanto.

A veces se ve la ostentación, a veces la humildad de un hijo predilecto de Cartago; en otras queda en evidencia la diferenciación de clases o la huella que aún cala entre la gente.

Para este historiador cartaginés existen sobradas evidencias históricas y físicas para que este sea considerado entre los más importantes cementerios de todo el continente.

El de Cartago está administrado por la Hermandad de la Caridad de Cartago, fundada en 1861 como Junta de Caridad, la cual trata de conservar el patrimonio del camposanto en las mejores condiciones y sin modificaciones, afirmó Marco Muna González, gerente de la Hermandad. Este cementerio está abierto todos los días de 8 a. m. a 4:30 p. m.

Puntos de interés

Estas son las ubicaciones de las tumbas de algunos personajes de interés en el Cementerio General de Cartago.

FUENTE: LIBRO EL CEMENTERIO GENERAL DE CARTAGO EN SU BICENTENARIO (1813-2013), DE ARNALDO MOYA, Y LA NACIÓN.    || c.f. / LA NACIÓN.

"No turbéis el sueño de los que aquí reposan" se lee al pie de este ángel que pide silencio. Foto: Rafael Pacheco.