Así se ve el drama de la migración en México y Estados Unidos: Vea las fotografías de Alejandro Cegarra
El fotógrafo venezolano Alejandro Cegarra, dos veces ganador del World Press Photo, llega a Costa Rica con libro ‘Two Walls’.
Un migrante camina sobre un tren de carga estacionado conocido como “La Bestia” en las afueras de Piedras Negras, el 8 de octubre de 2023. Alejandro Cegarra
Un migrante camina sobre un tren de carga estacionado conocido como “La Bestia” en las afueras de Piedras Negras, el 8 de octubre de 2023. (Alejandro Cegarra/Cortesía de Alejandro Cegarra)
El fotógrafo Alejandro Cegarra, dos veces ganador del premio World Press Photo, llega a Costa Rica con el libro de fotografías sobre la migraciónDos muros. El fotógrafo Alexander Arias y el sociólogo Guillermo Acuña presentarán el fotolibro en el Centro Cultural de España este martes 16 de setiembre a las 7 p. m. A continuación, un texto sobre el proyecto compartido por Cegarra.
Desde el inicio de la humanidad, hemos estado en movimiento. Cada vez que el clima era adverso, que las fuentes de alimento se volvían escasas, que la economía colapsaba o que un conflicto armado devastaba la tierra, las sociedades migraban. Está en nuestra naturaleza, pero desde hace alrededor de 100 años hemos comenzado a poner límites a ese movimiento, imponiendo controles fronterizos y creando mecanismos para controlar la migración. Esta es la historia de personas lo suficientemente tercas como para negarse a permanecer en un solo lugar y aceptar que les digan dónde detener su camino.
La familia De Coto posa para un retrato a bordo de un tren de carga conocido como “La Bestia” en su camino hacia Ciudad Juárez, antes del fin del Título 42, en Samalayuca, México, el 8 de mayo de 2023. (Alejandro Cegarra/Cortesía de Alejandro Cegarra)
Esta historia se desarrolla en México, que alguna vez fue un santuario para quienes buscaban asilo, recibiendo a los migrantes con los brazos abiertos. Sin embargo, en los últimos siete años, México se ha convertido en coejecutor de las políticas antimigratorias de Estados Unidos.
El que fuera un refugio hospitalario ha sucumbido a redadas frecuentes, negativas de visas humanitarias, deportaciones aceleradas, el desmantelamiento repentino de caravanas migrantes y una creciente presión sobre solicitantes de asilo en las ciudades fronterizas. Estas medidas han sido implementadas en respuesta a las demandas persistentes de varias administraciones estadounidenses, todas defensoras de políticas migratorias más estrictas.
Como resultado, miles de migrantes y solicitantes de asilo se han visto obligados a esperar en ciudades fronterizas peligrosas, a menudo en campamentos improvisados extendidos en zonas de alto riesgo del lado mexicano, con frecuencia controladas por autoridades corruptas y cárteles de la droga. Estas condiciones agravan aún más las dificultades de quienes buscan refugio.
Rubén Soto (a la derecha), un migrante de Venezuela, junto con Rosa Bello, una migrante hondureña, sobre el tren conocido como “La Bestia” en Samalayuca, el 8 de mayo de 2023. Rubén y Rosa se conocieron en México y se enamoraron en su camino hacia EUA. (Alejandro cegarra/Cortesía de Alejandro Cegarra)
Al negar el asilo y convertir a México en coejecutor, Estados Unidos y México han añadido nuevas capas a un muro ya de por sí imponente, dejando varados a quienes más necesitan protección en una lucha insondable, detenidos por una barrera física, psicológica y administrativa que se erige como un monumento a la separación, diseñado para cerrar las puertas que alguna vez prometieron refugio. En cambio, los conduce a un laberinto de incertidumbre. Estas políticas son un testimonio desalentador de la desconexión entre la política del poder y la situación de los más vulnerables.
Mientras el mundo observa, debemos reflexionar sobre las profundas implicaciones de esta realidad migrante y exigir cuentas a los políticos detrás de estas políticas. Este proyecto es un llamado a la acción, que nos insta a desmantelar las barreras y los obstáculos sistémicos que confinan a migrantes y solicitantes de asilo en este calvario interminable. Solo mediante la comprensión colectiva, la empatía y un renovado compromiso con los derechos humanos podremos abrir un camino hacia un futuro más compasivo e inclusivo.
Un hombre carga a un niño sobre su hombro en la última caravana migrante antes de la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, en Chiapas, el 17 de enero de 2025. La caravana migrante fue desmantelada poco después. (ALE CEGARRA/Cortesía de Alejandro Cegarra) Un grupo de migrantes pertenecientes a una caravana migrante se bañan en un río después de caminar unos 35 kilómetros intentando llegar a Estados Unidos antes de la llegada de Donald Trump a la presidencia, en Chiapas, el 5 de diciembre de 2024. (ALE CEGARRA/Cortesía de Alejandro Cegarra) Susan Gonzales, migrante peruana, sostiene la Biblia con la que salió de su país natal y que es la única pertenencia que aún conserva, en Chiapas, México, el 4 de diciembre de 2025. (ALE CEGARRA/Cortesía de Alejandro Cegarra) Luis Estrada, migrante venezolano y desertor del Ejército de Venezuela, hace una voltereta en el aire tras caminar como parte de una caravana migrante en Chiapas, México, el 5 de diciembre de 2024. (ALE CEGARRA/Cortesía de Alejandro Cegarra) Gladys Titeo llora mientras canta una canción sobre la resiliencia tras despertar en el Parque Chamizal, donde ella y su familia viven mientras esperan una audiencia de asilo a través de una aplicación con fallas llamada “CBP One”, en Ciudad Juárez, México, el 6 de julio de 2023. Los migrantes en el parque duermen a la intemperie y durante el día enfrentan temperaturas de hasta 40 grados Celsius en el verano del desierto. (Alejandro cegarra/Cortesía de Alejandro Cegarra) Solicitantes de asilo y migrantes venezolanos se encuentran en el techo de entrada de una “estación migratoria” Siglo XXI, durante una protesta contra las malas condiciones de encarcelamiento en Tapachula, el 6 de junio de 2022. (Alejandro Cegarra/Cortesía de Alejandro Cegarra)