
Son cerca de las 8:30 p. m. en Parque Viva. Segundos antes de que Magneto saliera a escena, el público “vuela, vuela” de la emoción y las ansias con los primeros compases instrumentales, sin saber qué hacen los íconos mexicanos.
En la espera masiva, La Nación pudo acceder a esos detalles íntimos, de los que la audiencia se pierde, y observar instantes llamativos de los miembros de la agrupación, cuando se alistaban para iniciar su concierto la noche de este 26 de junio.
De este modo, se vio a Alex tras bambalinas, liderando a sus compañeros. Ya con micrófono en mano, pero sin asomarse a la vista de la audiencia, tarareaba melodías que formaban parte de la introducción.
Entre brincos, respiraciones hondas y movimientos, los artistas soltaban nervios y se disponían a entregarse por completo al público tico. Fue ahí cuando Elías Cervantes, uno de los vocalistas, hizo algo que casi nadie pensaría al imaginar el ritual de salida de una de estas estrellas.
Por unos segundos, Cervantes cerró los ojos y abrió sus manos con las palmas hacia arriba, en posición de plegaria. Con la característica gorra que lo acompaña desde que perdió el pelo, el cantante se encomendó a Dios, en un acto muy íntimo que contrasta por completo con la energía que derrochará poco después.
Luego, al igual que sus compañeros, unos cuantos saltos... y, damas y caballeros, ¡con ustedes Magneto!

