
Hay algo profundamente humano en querer volver, aunque sea por un instante, a los lugares donde alguna vez fuimos felices. Yo lo hice este jueves 10 de setiembre, en Parque Viva, cuando dejé de tener 22 años y volví a ser una niña, la cual se sentaba frente al televisor para ver Violetta al llegar de la escuela.
Esa niña cantaba con una escoba en mano y juraba ser Tini Stoessel, con todo y su micrófono de perlas.
Pero esta vez Tini no estaba detrás de una pantalla: estaba frente a mí, a menos de un metro de distancia, cantando cada etapa de su vida y reconstruyendo, al mismo tiempo, cada capítulo de la mía. Lo más mágico de la noche era entender que ya ninguna de las dos era una ‘nena’, las dos crecimos, y me atrevo a decir que lo hicimos juntas, etapa por etapa.

Justamente de eso trata ‘FUTTTURA’. Durante más de dos horas, en el Anfiteatro Imperial, Tini recorrió frente a más de 10.000 personas las distintas versiones de sí misma: la adolescente que conocimos como Violetta Castillo, la joven que comenzó a buscar su propia voz y la mujer que hoy puede mirar hacia atrás sin esconder ninguna de ellas.
Yo hice ese recorrido con ella. Aunque antes de regresar al pasado, Tini tenía que aparecer en el presente.
A las 7:30 p. m., media hora después de lo anunciado y justo cuando la espera parecía eterna, un grupo de bailarines saltó al escenario. Al llegar, juntos rodearon una cortina circular, que cayó impetuosa para revelar la primera sorpresa de la noche: Tini suspendida en el aire, mientras comenzaba a sonar El cielo.
Así comenzó FUTTTURA en Costa Rica: con Tini ‘volando’. Desde ahí, el show prometía “valer cada colón”, como lo predijeron muchas fans antes del show.
El espectáculo abrió con Fresa, La Loto y Muñecas, canciones que incrementaron la energía, gracias a su ritmo cautivador y a la sugerente puesta en escena: un tubo de pole dance y una versión de Tini sumamente empoderada. Las Jordans terminó de preparar el terreno para el primer gran salto en el tiempo.

Entonces, todo se volvió de color violeta. En las pantallas comenzaron a aparecer escenas de la serie de Disney Channel, con personajes como Germán, Angie, Olga, León... No había empezado a sonar ninguna canción y los fans ya sabían lo que venía; unas notas imposibles de confundir presentaron En mi mundo.
Era extraño mirar hacia el escenario y, al mismo tiempo, ver pequeñas etapas de mi infancia (y la de muchos), pues Tini comenzó a cantar con mariposas de fondo en las pantallas. De repente, el recuerdo fue todavía más personal: la decoración de mi cuarto estaba inspirada en ella, lleno de mariposas diseñadas por mi madrina.
El tema Como quieres mantuvo abierto ese viaje hacia el pasado, pues muchas consideramos esta canción ‘el rap de las girlies’. Sin embargo, todavía faltaba alguien para completar aquella historia: Tini caminó hacia atrás de la pasarela y en el escenario presentó al hombre que muchas personas estábamos esperando: Jorge Blanco.
El actor y cantante mexicano, que interpretó a León Vargas en Violetta, entró al escenario para cantar Voy por ti. Ya no había dudas: por unos minutos, el Anfiteatro Imperial se había convertido en el lugar donde una generación revivió su infancia.
Cuando terminó la canción, Jorge y Martina se abrazaron. Ya no eran León y Violetta. Eran dos adultos reencontrándose después de haber compartido una etapa que les cambió la vida a ellos y, de alguna manera, también a nosotros.
Tini volvió a acompañarlo para Podemos y ambos continuaron con Ser mejor. Tres canciones bastaron para reunir todos los recuerdos de una historia de amor que, si bien es cierto era ficticia, hoy se mantiene viva por el cariño que los dos se demuestran tener.
Después de Ser mejor, el viaje por Violetta todavía no terminaba. Te creo llegó con la icónica luna morada que alzó a la cantante por los aires, mientras que Siempre brillarás cerró una etapa que, más de una década después, sigue provocando gritos y lágrimas.
Muchas fans lloraron con esta última canción, pues sus letras nos hicieron creer en nosotras mismas. Por eso, con un cartel impreso que decía ‘Contigo aprendí a confiar en mí’, el aforo quiso mostrarle a Tini el sentimiento. Era como un ‘Gracias’, desde el fondo del corazón.
Se sumaron además gritos de ‘No estás sola’, por el supuesto distanciamiento de su padre y exmánager Alejandro Stoessel.
Sin embargo, FUTTTURA no vive únicamente de la nostalgia. Cupido abrió paso a Miedo, Posta, Ni de ti, Buenos Aires, Tinta 90, Ellas y Bien, canciones de una Tini que también creció, se enamoró, sufrió y aprendió a convertir sus momentos más difíciles en música.

Me voy dio paso al bloque electrónico y, desde ahí, la energía volvió a crecer con Si tú te vas, Te pido, Acércate, Carne y hueso, Consejo de amor, Fantasía, Universidad, Pa’, 22 y Me enamoro.
Para entonces, quedaba poco de aquella niña que mencioné al inicio, o quizás quedaba todo, no lo sé, pero la Valeria de 22 años cerró cada una de las pérdidas y momentos difíciles que marcaron su vida gracias a la letra de estas canciones.
Triple T, Bar y Miénteme llevaron la noche hacia sus últimos minutos antes de que Cupido pusiera el punto final.
El telón cayó y mi ídoloa de la niñez finalmente dijo adiós. Llegué para escuchar sus canciones, pero esa noche sucedió algo más: cara a cara pude ver a la artista que llenó de magia mi infancia y que marcó mi camino hacia la adultez.
‘FUTTTURA’ terminó haciendo honor a su propuesta: mirar hacia atrás sin quedarse en el pasado, reconocer a esas dos, en mi caso, pero en realidad, miles de niñas y agradecerles por haberse atrevido a soñar.
