No hace falta presentarlo. Hace 30 años era apenas una maraña de pixeles que saltaba sobre ríos de lava ardiente y derribaba castillos con dinamita.
El bigotón de Nintendo siempre ha estado a la vanguardia. En 1996 nos llevó de la mano para descubrir las posibilidades de los videojuegos en tres dimensiones con el Nintendo 64. A inicios del nuevo milenio, lo vimos surcar los mares con un cañón de agua en Super Mario Sunshine . Después, desafió las mismas leyes de la gravedad y por partida doble, en la saga Galaxy , que se estrenó para el Wii.
¡El fontanero no se detiene! Cuando no está luchando contra el malvado Bowser está compitiendo en certámenes de tenis, fútbol sala y, por supuesto, violando todas las normas de seguridad vial sobre su go kart . Esta vez el defensor de Mushroom Kingdom está a las puertas de una nueva aventura, quizá la mayor de su longeva carrera.
Super Mario Odyssey salió a a la venta esta semana y desde entonces no ha dejado de recoger elogios por parte de la crítica especializada. Viva ya lo jugó y el resultado está a la altura de lo que representa el bonachón fontanero en la industria del entretenimiento electrónico.

Oda a la franquicia. Mi primera experiencia con los videojuegos del fontanero fue con Super Mario World a inicios de los 90. Era una buena época para enfiebrarse con el pasatiempo de las consolas pues el Super Nintendo se daba el lujo de sacar una joya cada seis meses. Por su parte, el futbolista Gabriel Batistuta reventaba las redes con una Fiorentina patrocinada por la compañía japonesa. ¡Nintendo estaba en todo lado!
Lo que diferenciaba a Mario del resto era su capacidad de sorprender al jugador a lo largo de los niveles. Incluso, después de los créditos había pantallas que concluir y plataformas por vencer. Super Mario Odyssey deja esa sensación que hace sonreír al usuario desde el momento que toma los controles hasta que la pantalla se apaga.
Este título es una oda a toda la carrera de Super Mario , pues cuenta con guiños que remiten a la era de los pixeles o algunas mecánicas que solo los verdaderos fans entenderán.
El juego arranca como todos los anteriores. Bowser secuestra a la princesa para casarse con ella sobre una nave que se impulsa por los cielos. Después de un encuentro, la tortuga derrota a Mario y lo lanza por los cielos.
Al caer, el fontanero es auxiliado por un sombrero mágico llamado Cappy. Este nuevo personaje debe rescatar a su hermana quien fue secuestrada también por Bowser.
Para que nuestros dos héroes logren su cometido necesitan conseguir lunas dispersas por varios mundos; estos objetos brillantes son el combustible necesario para impulsar la nave con la que le darán caza al villano y sus secuaces.
Estas lunas se consiguen de manera similar a las estrellas de Super Mario 64 , en las que el jugador tenía que superar una serie de obstáculos para alcanzarlas, algunas ameritan derrotar a un enemigo poderoso o simplemente estar alerta de sus alrededores.
La mecánica que predomina a lo largo de todo el videojuego es la relación que tiene Mario con su nuevo sombrero Cappy, quien tiene la habilidad poseer otros cuerpos. Por ejemplo, Mario puede adentrarse en la piel de una rana, un pez, hasta de un tyrannosaurus rex gracias a Cappy. Esta habilidad abre todo un muestrario de posibilidades, como saltar a plataformas inalcanzables o derribar muros con la fuerza de un titán.
Ahí entra en juego la imaginación del jugador para pasar entre las plataformas; por ejemplo, Mario puede poseer a un dinosaurio alado y así descubrir nuevas fronteras.
Lo mejor que hace Super Mario Odyssey es dosificar su historia y es una piñata de sorpresas que explota en cada hora de juego. Por ejemplo, después de un par horas con el control en la mano me hallé arrojándole la gorra en todas direcciones para ver en que podía transformar al fontanero rojo. Entré en el cuerpo de una bola demoledora, fui el maestro de obra de una construcción y marque el ritmo de un conjunto de mariachis. Las oportunidades son bastante amplias y el desenlace es genuinamente divertido.

El juego cuenta con varios escenarios y cada uno tiene con sus propios enemigos, aliados y elementos con los que se puede interactuar. Odyssey no deja de sorprender, el sombrero le permitirá al jugador realizar ataques o brincos nunca antes vistos. Eso sí, esté listo para usar todas las modalidades de los controles del Nintendo Switch.
Además hay un modo de juego para dos jugadores, en el que el primer jugador tendrá control de Mario mientras que el segundo manejará a la gorra. La experiencia es bastante divertida para jugar con amigos; sin embargo, la cámara no siempre se pone a favor del jugador.
Camino a Ítaca. A lo largo del juego, Mario tendrá que viajar sobre una nave llamada Odyssey con la que recorrerá todo tipo de mundos con un tamaño monumental. Cada mundo tiene 27 lunas: son demasiadas. Algunas serán justo debajo del bigote del fontanero; sin embargo hay unas cuantas que sí requerirán de un ojo entrenado o de soltura con los controles para pasar una serie de plataformas.
Quizá Super Mario Odyssey no sea para todo el mundo. Algunos segmentos del título demandan cierta veteranía, aunque es ideal para cualquier jugador que al menos haya pasado un título de una consola.
Para completar la misión principal del juego, se necesita una inversión de al menos una 20 horas. Sin embargo, hay una tonelada de misiones secundarias.
Medios especializados como IGN , GameSpot y Polygon se han rendido en elogios para la nueva obra de Nintendo.
“Es increíble que Mario se haya mantenido como un personaje querido que siempre está a la altura de las expectativas. Desde esa perspectiva, no es ninguna sorpresa que Super Mario Odyssey sea un gran juego”, destacó el editor de Polygon , Phillip Kollar.
“Super Mario Odyssey lleva lo mejor de Super Mario 64 y lo agiganta con una ola de creatividad. Es una celebración de la franquicia más influyente en toda la historia de los videojuegos”, destacó el redactor James Temperton, del medio Wired .
Al final, es la suma de todas las partes lo que convierte en Odyssey en algo más que un videojuego. En el cartucho hay cariño y un poco de esa magia que nos enamoró del fontanero rojo hace 30 años.
Quizá no sea el mejor título de la saga pero tiene todo el derecho de estar entre las producciones más sobresalientes de esta generación. Es una adhesión imprescindible para cualquier amante para los videojuegos. ¡Qué gran momento para volverse a enamorar del pasatiempo!
