Este no es el ratón Pérez que se cayó en la olla ni el que se quemó los bigotes con arroz con leche. Aquí está la película El ratón Pérez (2006), dirigida por el argentino Juan Pablo Buscarini. Es el famoso ratoncito que nos cambia un diente bajo la almohada por una moneda. No sabemos qué moneda, pero en la película esas monedas se ven doraditas, muy doraditas, o sea, que no son dólares (no es economía dolarizada).
La historia tiene historia. El gustoso cuento, el de poner un diente caído en la infancia bajo la almohada, para que un ratón se lo lleve y nos lo cambie por una moneda, tiene una larga tradición. Ese cuentito es producto de la imaginación del sacerdote Luis Coloma, en España, quien se lo narró al futuro rey español Alfonso XIII, cuando este tenía 8 años y perdió un diente. Ahora, en esta cinta que nos llega, vemos al ratoncito Pérez, quien corre veloz incluso por calles y alcantarillas con tal de cumplir su misión. Se trata de hacer posible esta misión aunque sea imposible.
Ratón en largometraje. El propio director del filme dice que él se sentía extrañado de que nadie hubiera hecho una película con ese relato familiar. Por eso, Juan Pablo Buscarini res cató la historia, mezcló imágenes reales con muchos personajes animados en tercera dimensión (3D), estructuró una comedia familiar a la que puso más ingredientes (aventuras) y un antagonista para el ratón Pérez.
Visión de mundo. En dicha aventura, el enemigo de ratón Pérez es el ratón Fugaz, viejo avaro de pretensiones capitalistas, quien no está de acuerdo con la bondad de Pérez y de los otros ratones. Por eso, este enemigo ratonil se dedica a robar monedas en cantidad, más luego se apropia del lugar donde Pérez convierte los dientes en diamantes, que son cambiados por monedas en la relojería del bueno de Morientes, amigo del ratón Pérez.
Fugaz es fugaz. El propio director Juan Pablo Buscarini definió ese encuentro entre los ratones antagonistas de esta manera: “El personaje que representa el ratón Pérez es un auténtico romántico idealista; el que lo traiciona, encarnado por el ratón Fugaz, tiene otra forma de ver la vida, tal vez más realista y más acorde con los tiempos que corren; Pérez no es un superhéroe, sino un romántico con ideales, es alguien generoso”.
Para armar ese cuento en pantalla, hay actores de carne y hueso, entre quienes están: Ana María Orozco, Fabio Mazzei, Delfina Varni, Joe Rígoli, Diego Gentile, Nicolás Torcanowski y Anahí Martella.
A ellos se agregan quienes solo aportan sus voces para la figuras digitales del mundo ratonero, sobre todo Alejandro Awada, quien trabajó en Nueve Reinas , y ahora hace la voz para el ratón Pérez.
Cinco semanas más un año. La filmación se realizó durante cinco semanas, la parte con actores reales, pero lo que toca a la animación por computadora duró un año. Juan Pablo Buscarini lo cuenta así: “Los personajes se mandaron a España en segunda dimensión (2D) y fueron devueltos en 3D y, luego, en Argentina se les colocó en sus respectivos fondos, realizados con maquetas y se los trabajó con sus luces y sombras”.
Así es como corre la fábula, en la interacción bien lograda de actores reales con figuras animadas (3D), de ahí el toque de magia en película familiar.