Alexánder Sánchez, La Nación (GDA), El Comercio (GDA). 4 junio, 2020
 Jeffrey Epstein tenía 66 años. Fue declarado muerto el 10 de agosto del 2019 y el reporte de su deceso fue suicidio. Foto: AFP.
Jeffrey Epstein tenía 66 años. Fue declarado muerto el 10 de agosto del 2019 y el reporte de su deceso fue suicidio. Foto: AFP.

Lejos de sepultar el caso, el suicidio en prisión del exmagnate Jeffrey Epstein hizo que “su fama” creciera como la espuma, abriendo miles de interrogantes sobre la red de contactos que manejaba y los verdaderos alcances de su accionar criminal.

¿Hasta donde llegaron sus atrocidades sexuales y su impactante poder de manipulación?, ¿quiénes fueron cómplices de sus atrocidades?, ¿se suicidó o lo mataron? y, finalmente; ¿qué tienen que ver Donald Trump o Bill Clinton en esta sombría trama?

En la docuserie Jeffrey Epstein: asquerosamente rico (2020), que estrenó Netflix el fin de semana y se ubica como el programa más visto en Costa Rica en la plataforma, las respuestas a esas preguntas son perturbadoras.

El filme muestra los testimonios de varias de las víctimas del empresario, quienes recordaron sus dolorosas experiencias cuando apenas eran unas adolescentes y Epstein las utilizaba para satisfacer sus deseos.

Se cuentan por decenas las mujeres que habrían sido abusadas por Jeffrey Epstein. Muchas, todavía, claman por justicia. AFP
Se cuentan por decenas las mujeres que habrían sido abusadas por Jeffrey Epstein. Muchas, todavía, claman por justicia. AFP

Sin censura, la descarnada producción narra las técnicas que utilizó Epstein para envolver a sus víctimas en su red de mentiras y, sobre todo, deja claro que el monstruo neoyorquino buscaba engañar a chicas de un perfil muy similar: todas provenientes de familias destruidas, víctimas de abuso sexual previo y con carencias afectivas y económicas.

Epstein engañaba a las mujeres para que trabajaran para él como masajistas a cambio de $200; sin embargo, al llegar a su mansión en la exclusiva Palm Beach (Florida), eran manoseadas contra de su voluntad.

Sin darse cuenta, obligadas o manipuladas, las mujeres terminaban trabajando para él. Si ellas querían que él no se volviera en su contra, tenían que llevarles a sus amigas, por lo cual les pagaría otros $200. Así, según el documental, Epstein empezó a tejer su red de tráfico de personas, que no solo utilizó para su placer personal, sino para el de muchos otros famosos.

A punta de manipulación.

Jeffrey Epstein: asquerosamente rico lo deja claro. Epstein se abrió paso hasta la cumbre del mundo financiero a base de mentiras y manipulación pura.

Por ejemplo, se sabe que Epstein intentó estudiar en la universidad y no logró terminar sus estudios. Para cubrir su falta de preparación, se valió entonces de información falsa para conseguir un trabajo como profesor de matemáticas en un colegio de prestigio.

No obstante, Epstein tenía planes más ambiciosos. Desplegó su encanto para construir una famosa red de contactos, que finalmente le servirían para llegar a Wall Street. Allí, trabajando como financiero en un banco de inversión y engañando con los atestados de su hoja de vida, le fue muy bien y comenzó a amasar su fortuna.

Fundó su propia firma, Epstein Co., y con ella comenzó la pesadilla de decenas de mujeres que rompen en el silencio en el documental de Netflix. ¡Prepárese! Como bien lo dice la revista Variety, Jeffrey Epstein: asquerosamente rico es una producción que vale la pena, “aunque es difícil de ver”.

Varios documentos vinculan a Jeffrey Epstein con Donald Trump y Bill Clinton. Sin embargo, aún no se esclarece la relación que tenían con el magnate y la presunta implicación de ambos políticos en su red criminal. Foto: David McGlynn
Varios documentos vinculan a Jeffrey Epstein con Donald Trump y Bill Clinton. Sin embargo, aún no se esclarece la relación que tenían con el magnate y la presunta implicación de ambos políticos en su red criminal. Foto: David McGlynn

Las revelaciones de las mujeres abusadas, muchas de ellas cuando eran menores de edad, permiten observar cómo funciona el poder en la sociedad estadounidense.

Con mucha solvencia, Jeffrey Epstein: asquerosamente rico va entretejiendo esos testimonios con los de investigadores, funcionarios judiciales, abogados y periodistas que siguieron el caso para armar una trama insólita, que solo pudo ser protagonizada por un villano de manual.

Autopsia confirma suicidio de multimillonario Epstein

Eso lo dejan claro las víctimas, pues las cicatrices emocionales de la violencia a la que fueron sometidas y la impunidad con la que actuaba el agresor es impactante. Silenciadas y amenazadas por Epstein, las mujeres incluso tuvieron que salir de Estados Unidos o alejarse de las ciudades donde el empresario tenía una inversión.

Claro, Epstein tenía muchas propiedades. Por ejemplo, era dueño de una mansión espectacular en Palm Beach (Florida), un rancho de miles de hectáreas en Nuevo México, un lujoso departamento en París y otro de enormes dimensiones en el exclusivo Upper East Side, de Nueva York. Incluso llegó a comprar una isla, en la que cometió todo tipo de delitos sin que le pasara nada.

Imagen promocional de 'Jeffrey Epstein: asquerosamente rico'. Cortesía de Netflix
Imagen promocional de 'Jeffrey Epstein: asquerosamente rico'. Cortesía de Netflix

En todas sus madrigueras, Epstein maniobró por las cumbres del poder, librándose muchas veces de la mano de la justicia.

Lisa Bryant, directora del filme, fue una de las pocas personas que se le plantó al magnate. Ella filmó la miniserie antes de que Epstein fuera arrestado, enfrentado a la seguridad del magnate y resguardando todo el material grabado en un lugar seguro.

La docuserie, además, está basada en libro homónimo del escritor James Patterson y es producido por el cineasta Joe Berlinger, quien hace poco estrenó su película sobre Ted Bundy, Retrato de un asesino (2019).

Lo que vendrá.

En resumen, Jeffrey Epstein: asquerosamente rico es la historia de un donnadie que, con el tiempo, llegó a relacionarse, de tú a tú, hasta con el príncipe Andrés de Inglaterra. Esa amistad, por cierto, le costó el destierro de la vida pública al miembro de la realeza, pues al parecer habría sido partícipe de las bajezas sexuales del magnate.

Aún ahora, después de muerto, lo que sabemos de Epstein es apenas la punta del iceberg. Cerca del final del documental, Virginia Roberts, una de las más activas víctimas denunciantes, lanza una bomba que podría explotar en cualquier momento: este depredador sexual no actuaba solo y, entre sus contactos frecuentes, estaban nada menos que Harvey Weinstein y Bill Clinton.

El príncipe Andrés junto a la reina Isabel. AFP.
El príncipe Andrés junto a la reina Isabel. AFP.

Por si fuera poco, el grupo de hackers Anonymous reveló más nombres de presuntos implicados. Además lanzó unos mensajes que podrían hundir a Trump por su relación en este caso.

La docuserie se pregunta si Epstein realmente se suicidó. Anonymous, por su parte, asegura que el presidente de Estados Unidos lo mandó a matar para encubrir sus delitos.

¿Cierto o mentira? Solo las verdades que se irán revelando con el paso del tiempo lo dirán. Esta historia, sin duda, no acabará aquí.