Natalia Monge, de 38 años, se prepara para ingresar al quirófano. Si todo sale como se espera, en mayo le realizarán una abdominoplastía para tratar la diástasis abdominal que se le manifestó tras su segundo embarazo.
Antes de continuar con su relato y experiencia, se debe explicar que la diástasis abdominal “es una separación entre los lados derecho e izquierdo del músculo recto mayor del abdomen. Este músculo cubre la superficie frontal de la zona ventral”, reseña el sito especializado Medline Plus.
A la presentadora de De boca en boca, de Teletica, se le detectó esta lesión tras su segundo embarazo, según dijo, al ser ella una mujer “pequeña y tener un bebé grande” era más propensa. Sin embargo, esto puede ocurrir cuando hay presión intraabdominal como cuando se hace una intensa actividad física, entre otras circunstancias.

Según Natalia, madre de Amanda, de casi 7 años, y de Joaquín, de dos años y medio, en muchas ocasiones la diástasis abdominal se puede corregir con ejercicio, no obstante, su caso si es de cirugía.
“Con el embarazo al crecer la pancita la musculatura y los órganos se reajustan. Mi problema se da luego de dar a luz, cuando el cuerpo empieza a reacomodarse. La separación es tan amplia que a través de ejercicio no es posible juntarla para tener vida normal”, detalló la también imitadora.
Natalia explicó que al tener esta condición existen más posibilidades de que los órganos “se desacomoden” (se puede bajar la vejiga, tener alguna complicación intestinal, entre otras).
“No se puede hacer ejercicio normal. Además hay dolores de espalda y cintura”, comentó.
Adicional al tema físico, a nivel estético Natalia Monge cuenta que siempre hay presencia de “una pancita” y que cuando se consumen algunos alimentos tiende a “empanzarse” y ver su vientre como si estuviera embarazada.
“Sentís el estómago expuesto porque no están los músculos abrazados. En mi caso es severo y es a raíz de los embarazos (...)”, comentó Monge, quien añadió que tras dar a luz a Joaquín, también se le exasperó una hernia umbilical.
“Tengo el ombligo hacia afuera y a la derecha”, confió.

El proceso
Luego de que Joaquín naciera, Natalia Monge acudió a una clínica de especialistas en el tratamiento del suelo pélvico. Una amiga vio su abdomen y le recomendó ir. Al llegar y ser examinada el médico le dijo que su caso era de operación.
“Me sentí muy triste cuando dijeron que era de operar”, recordó Natalia. Su diagnóstico fue hace más de dos años.
Los dos partos de Natalia Monge fueron mediante cesárea, sin embargo, tras la segunda vez, el médico que trajo a Joaquín al mundo le dijo a la presentadora que al realizar la cesárea se topó con “una panza muy rara”.
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“Dijo que tenía una lesión severa. Por dicha me lo dijo hasta después, porque uno se siente muy mal”.
Tras recibir su diagnóstico de diástasis abdominal, Monge igualmente se ha enfocado en ejercicios abdominales especiales para fortalecer. Sin embargo, para el tema de la cirugía, su cuñada y una amiga le recomendaron al mismo cirujano. Así dio con el doctor Henry Sequeira, quien la operará en mayo.
A finales del 2021 se reunió con el médico para conocer todo alrededor de la cirugía plástica y todo lo que conlleva la intervención. En ese momento la recomendación fue esperar a dejar de dar lactancia materna a su hijo, pues sería incómodo para su recuperación.
El pequeño dejó la leche materna en noviembre, por lo que en mayo ya habrán pasado seis meses y será el tiempo idóneo para la intervención. Monge aún finiquita detalles en cuanto a fechas con sus jefaturas de Teletica, pues estará incapacitada por un mes.
Desde entonces, Natalia se ha enfocado en la operación y ha estado ahorrando para costearla, incluso los regalos que le han dado sus familiares para cumpleaños o Navidad han sido en efectivo para apoyarla, pues la intervención puede costar unos $5.000. Ella aún espera la cotización final.
Monge habla de su situación porque sabe que de repente puede “iluminar” a alguien que esté pasando por situaciones similares. En su caso personal, difícilmente se hubiera evitado la diástasis abdominal, pero dice que lo recomendado es trabajar el fortalecimiento del suelo pélvico durante y después del embarazo.

“Quisiera sentirme diferente”
Natalia Monge hará su cirugía para tratar las complicaciones, sin embargo, no sataniza la parte estética ni a quienes lo hacen por vanidad. Ella, quien se declara abanderada de no tener complejos, durante los últimos dos años sí se ha sentido incómoda por cómo luce su abdomen.
“Esto no me inhibe, pero quisiera sentirme y verme diferente al ponerme ropa tallada”.
Cuenta que en la boutique en la que la patrocinan con el vestuario para De boca en boca, la han ayudado a elegir piezas que “cubran un poquito”, no obstante, recientemente utilizó un vestido de seda con el que dice que se le veía “el ombligo como si tuviera un piercing”.
“A mi mamá la han llamado a decirle que si estoy embarazada. Esto no es algo que me haga meterme en la casa y no salir. Pero quisiera decir que me veo como era antes”.
En cuanto a los riesgos de la cirugía, Natalia dice estar enfocada en que la operen y arreglen su situación. No le da cabida al temor.
“Estoy en manos de Dios. Él sabe el lugar que le he dado a esto en mi vida, sabe cuánto me he esforzado. Sé que el doctor realiza 300 cirugías plásticas (de todo tipo) al año. Tiene mucha experiencia. Es muy carga. Se porta a la altura y más.
Yo físicamente estoy pura vida. Mi alimentación siempre es muy buena, estoy excelente de todo. Me he cuidado. Una cirugía no es magia. Le pido mucho a Dios”.
Natalia cuenta con el apoyo de su esposo y de su círculo. Se siente bien hablando del tema para que más mujeres se enteren y conozcan lo que a veces pasa con el cuerpo tras la maternidad y que puede tratarse.

