
Meterse en la mente de la mítica sicaria Rosario Tijeras, tan presente en el inconsciente colectivo de los colombianos, no es el papel con que muchas actrices desearían para estrenarse como protagonista de una telenovela; mucho menos, una producción televisiva cuyo eje principal es el narcotráfico.
Sin embargo, para la actriz María Fernanda Yepes, la narconovela
Tras superar esta prueba de fuego, la colombiana reconoce que no fue una tarea sencilla meterse en la piel de un asesino ni entender sus razones para matar.
Otro de los mayores retos que enfrentó la actriz fue rodar la escena en que la protagonista de la historia es violada. Ella calificó la escena como la más violenta de toda la telenovela.
Aunque entre Rosario Tijeras y Yepes existe un abismo lleno de diferencias, la actriz admite que le tomó cierto cariño al personaje, a quien define como una mujer reaccionaria, víctima de su destino.
En una entrevista que la actriz le concedió a
Meterse en la piel de un asesino no es tarea fácil. Entender sus razones para matar fue mi prioridad, más allá de juzgar si estaba bien o mal lo que hacía (el personaje). “Es verdad, es un personaje emblemático, pero más que emblemático podría llamarlo mitológico, porque ella nunca existió como tal, pero sí es la conjunción de varios personajes que encaran la violencia en la ciudad de Medellín”.
A finales de los años 80, en Colombia, fue la época en que existieron los llamados carteles de la droga. Yo nací en Medellín, ciudad donde se vivió con más fuerza el narcotráfico.
“Pablo Escobar fue el encargado de promover a los sicarios para hacer sus trabajos sucios; recuerdo la época en que él ofrecía un millón de pesos colombianos por la cabeza de un policía. Fue una época muy dura para todos.
“Les cuento toda esta historia por que esto me hizo tener referencias muy cercanas de lo que era un sicario, y de entender el universo que cuenta Jorge Franco en su libro (novela
Sí, la leí cuando estaba en el colegio. Es una novela bellísima y desgarradora. Es la historia de una niña que crece en las comunas de Medellín; una niña que nace en medio de la violencia, pero que también quiere salir adelante. Sin embargo, son los golpes de la vida y la falta de oportunidades los que la llevaron a convertirse en una asesina.
La escena de la violación. ¡Uffff!, qué fuerte; qué compleja, qué difícil y qué dolorosa. Pensar que cientos de niñas son víctima de abuso sexual me puso muy mal.
Más que a identificarme, a compartir su dolor, a entenderla, a amarla y a llorar junto con ella.
Cada quien elige cómo afronta el dolor. Yo elegí la actuación, es una manera de liberarme. Lo mío no son las armas. ¡Les tengo pavor!
Las narconovelas son un reflejo de nuestra realidad, y la realidad no se puede tapar con un dedo. Mucho menos en un mundo globalizado, en donde tenemos libre acceso a la información.
“Pienso que la gente se cansó un poco de las telenovelas rosas, de las historias irreales, de los cuentos de hadas que, en la vida real, no pasan. Y cuando llegan productos como estos, que cuentan una realidad, tienen este éxito.
“Pero también hay que verlas con un alto grado de responsabilidad. Hay que entender que las telenovelas son ficción”.
Con respecto a mi actuación no. La serie sí recibió críticas, pero en la mayoría de los casos la crítica nos ha favorecido, porque a la gente le gusta lo prohibido. Por ejemplo, en Venezuela (la telenovela), fue censurada y, sin embargo, la gente la sigue viendo por Internet, o la consigue por otros medios”.
No es ni buena ni mala. En la vida no hay seres buenos ni malos, hay seres humanos con miedo, que actúan según sus miedos.
“Rosario es una mujer reaccionaria, que la vida la golpeó de mil maneras y ella decide pagarle con su propio dolor. Es una mujer con ganas de salir adelante, pero el ambiente en que nació, la educación que recibió y la falta de amor la llevaron a cometer actos de vandalismo, en algunos momentos, en contra de su voluntad”.
Completamente, quedará en mí para toda la vida. La experiencia de haber grabado en las comunas de Medellín fue única e irrepetible.
Sí. El interpretar un personaje antagónico me dio la rigurosidad que necesitaba para encarar un protagónico.
Yo busqué la oportunidad. Cuando me enteré de que iban a rodar
“Fue un proceso difícil, porque los productores estaban buscando una actriz más joven, que pareciera adolescente y mujer a la vez. Yo encontré la manera de que se convencieran que, a pesar de que ya no soy una adolescente, podía ser la actriz que estaban buscando”.
Este año, vamos a continuar con una obra de teatro que comenzamos el año pasado. Se llama
“Aproximadamente en abril, estreno una serie hecha para el canal Fox, llamada
“Además, dentro de un mes, comienzo a protagonizar una telenovela colombiana, donde interpretaré a una madre de familia trabajadora, a quien le toca emigrar del campo a la ciudad, con todas las peripecias que esto conlleva”.