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‘Game of Thrones’: Repaso de ‘Winterfell’, episodio 1 de la temporada 8

La serie de HBO inició su temporada final con el reencuentro de la mayoría de los personajes principales, en medio de circunstancias no muy felices. Y finalmente Jon Snow, para su desgracia, sí sabe algo: la gran verdad.

En las afueras de Winterfell, una caravana real avanza en medio de la desconfianza de los residentes locales y la mirada de asombro de los niños. Estamos en el episodio 68 de Game of Thrones pero bien podría tratarse del primero: el viaje a lo largo de la saga fantástica más celebrada de la historia de la televisión ha completado el círculo.

En adelante encontrará amplios detalles de Winterfell, el primer episodio de la octava temporada de la serie de HBO, Game of Thrones. Si aún no lo ha visto, proceda con precaución pues encontrará abundancia de spoilers.

Tras dos años de pausa, GOT retoma su historia con el arribo de la reina Daenerys Targaryen a Winterfell, al frente de sus ejércitos y escoltada por Jon Snow, su ahora amante y antiguo Rey en el Norte. Con ellos marchan los ejércitos de Dany y buena parte de los personajes principales y secundarios del programa; Tyrion Lannister, Jorah Mormont, The Hound, Gendry, Ser Davos, Varys, Grey Worm, Missandei... y dos dragones.

El guion deliberadamente nos remite a la llegada de Robert Baratheon y su corte a Winterfell en el primer capítulo de la serie, hace ya muchas lunas. Aquella visita significó la despedida para muchos personajes que hasta esta noche volvieron a encontrarse, como fue el caso de Jon y sus “hermanastros” Arya y Bran. Pero a eso iremos más tarde.

El Norte no recibe bien a Daenerys y sus fuerzas foráneas. Los locales desconfían de la reina dragón y resienten que Jon hincara la rodilla ante ella. La más clara en externarlo en Sansa Stark, Señora de Winterfell y sobreviviente por excelencia, quien no esconde su desconfianza hacia la monarca que no pidió. Los intercambios entre ambas damas fueron un punto alto en el capítulo.

Mientras Sansa se consolida como uno de los personajes más hábiles en el manejo político y estratégico, Jon sigue cayendo en sus torpezas de relaciones públicas. El ya-no-bastardo quedó malísimo ante las familias que le habían jurado lealtad y colocado en el trono del Norte (de nuevo, Lyanna Mormont poniendo a Jon en su lugar), y sus reencuentros con Sansa, Bran y Arya no fueron necesariamente los más felices.

La gran verdad

Game of Thrones se tomó siete temporadas en desarrollar su mayor misterio: la verdad sobre el linaje de Jon Snow. Poco a poco se fue explicando cómo el joven no era el hijo bastardo de Ned Stark (como todo el mundo creía), sino que en realidad es el hijo de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen; que su nombre real es Aegon Targaryen y que es el legítimo heredero del Trono de Hierro, incluso por encima de su tía Daenerys.

Estaba presupuestado que esa verdad caería más temprano que tarde sobre Jon y así fue, pues los guionistas no se anduvieron por las ramas y ya en el primer episodio de la nueva temporada se abordó el tema. Samwell Tarly –para todos los efectos más hermano de Jon que los jóvenes Stark– es quien le revela la verdad de su identidad, sin mucha anestesia. En esto probablemente tuvo que ver la evidente molestia de Sam hacia Daenerys cuando la reina lo puso en autos de que ella había ejecutado a su padre y hermano (detallazo).

¿Qué hará Jon Snow con esta información? Es difícil presumirlo, pues con todo el combate que se viene por delante sería poco brillante traer una tensión mayúscula a su alianza/romance con Daenerys. Pero, igual, sabemos que Jon no suele manejar muy bien la diplomacia, así que no apostemos a su favor.

A todo esto tampoco ayuda la reducción en importancia de Tyrion, quien pasó de ser el mayor estratega de la serie a un asesor poco acertado y si se quiere prescindible. Su ingenuidad de anunciar que los Lannister apoyarían al Norte en su lucha contra los muertos vivientes le pesará, y mucho.

La hora del abrazo

El capítulo fue generoso en reencuentros en Winterfell: Jon y Arya (el más emotivo y celebrado por la fanaticada); Arya y The Hound (muestras de afecto a su manera); Arya y Gendry (‘hay algo eléctrico entre tu y yo’); Sam y Jon (¿para qué hermanos si tenemos amigos?), y Jon y Bran (con el momento más ‘humano’ que Bran se ha permitido en años).

Menciones aparte para la reunión entre Sansa y Tyrion, quienes técnicamente sigue siendo esposos. El enano recordó que la última vez que estuvieron juntos fue en la boda de Joffrey, acontecimiento que inició la caída en desgracia de Tyrion. ‘Tuvo sus momentos’, le replicó la pelirroja, en la que sería la mejor línea de la noche.

Finalmente, el reencuentro más importante del capítulo fue el más corto, justo en la escena con la que cerró el episodio, cuando un jinete encapuchado entra a Winterfell en medio de la marea migratoria que se refugia en la ciudad. No hace falta que nos revelen su identidad de antemano, pues ya todos sabemos que es Jaime Lannister, solitario representante de su casa en la batalla que se avecina. La última vez que estuvo en Winterfell, Jaime lanzó a un niño desde la ventana de una torre y a su regreso la primera mirada que cruza es justo con ese mismo niño, parapléjico tras la caída pero ya crecido y convertido en un poderoso ser de magia. Qué gran momento.

La reina del sur

Game of Thrones redujo la acción a solo un par de escenarios para la presente temporada. Mientras en el Norte se acostumbraban a la presencia de Dany y su séquito, en el Sur seguimos los preparativos de la reina Cersei Lannister de cara a lo que venga.

En King’s Landing el invierno aún no llega, a pesar de que en el cierre de la temporada siete se mostró algo de nieve sobre la capital del reino. Sin embargo, el sol aún brilla para Cersei, quien recibió a los 20.000 soldados de la Compañía Dorada, el ejército que contrató para reforzar a las fuerzas Lannister.

La reina también tuvo que lidiar con Euron Greyjoy, el insolente rey pirata y único aliado de peso político que le queda a la poco popular monarca. Finalmente, el tema de compartir intimidad se hizo ineludible y Cersei invitó al arrogante marinero a su cama. A diferencia de otros años, la serie no entró en detalles del encuentro sexual entre ambos pero sí mostró la conversación posterior, donde Cersei se permitió la copa de vino que rechazó capítulos atrás por su supuesto embarazo. ¿Entonces?

Mientras Euron se ocupaba con la reina, su sobrina y rehén Yara Greyjoy fue rescatada por su hermano Theon, personaje que sigue en ascenso dentro de su arco de redención. Yara decide volver a reconquistar las Islas de Hierro, aprovechando que Euron está enredado en King’s Landing, y Theon se despide de ella para marchar al Norte y unirse a los Stark en Winterfell (otro reencuentro incómodo en camino).

Apuntes sueltos

- Cersei contrata a Bronn como sicario para darle muerte a Tyrion y Jaime, a pesar de los profundos lazos afectivos que unen al mercenario con los hermanos Lannister. Esto no es más que una excusa para colocar a Bronn también al Norte, donde sin duda sus destrezas como guerrero serán muy aprovechadas por la trama.

- Sin ninguna sorpresa, Jon Snow pudo montar un dragón. A Dany le pareció muy natural que su novio domara a una de sus bestias, sin cuestionarse por qué este hombre “común” pudo hacer algo que, se supone, solo los Targaryen tienen permitido. El paseo siguiente bien pudo ser un extracto de Cómo entrenar a tu dragón y pareció lo más cercano que GOT se ha permitido a la comedia light, incluso mostrando un lado simpático y risueño de Daenerys, en un tono bastante similar a como la actriz Emilia Clarke es en realidad.

- La serie introdujo un personaje nuevo, el capitán Harry Strickland (Marc Rissman), líder de la Compañía Dorada. De él no vimos mayor cosa, pero sí sabemos por los libros de George R.R. Martin que se trata de un soldado formidable y que su ejército es de los mejores.

- Fue divertido el énfasis puesto por los guionistas en que la Compañía Dorada no llevó a Westeros sus famosos elefantes, para decepción de Cersei. Dos veces se mencionó la ausencia de los paquidermos, lo cual nos deja pensando en que la reina merece ver a los enormes mamíferos en batalla. Ojalá se le cumpla más adelante.

- En los renovados créditos iniciales se mostró brevemente una ciudad que antes no había figurado, Last Hearth, residencia de la casa Umber. Ubicada al norte de Winterfell sería de las primeras comunidades en camino de la marcha del ejército de la muerte y es ahí donde nos reencontramos con Tormund Gianstbane, Beric Dondarrion y los pocos sobrevivientes de Eastwatch, quienes se cruzan con Edd Tollett y otros hermanos de la Guardia Nocturna. El lugar es una ruina y hay destrucción por todas partes, así como un macabro mensaje del Rey de la Noche, escrito con partes de cuerpos humanos y con el cadáver reanimado del niño Ned Umber. Lo que se viene será peor aún.

- Arya le encargó un arma a Gendry. No perdamos esto de vista.

- Gendry le forjó un hacha de vidrio dragón a The Hound. No perdamos esto de vista.

- Arya podrá querer mucho a Jon, pero ya le dejó claro que ella es #TeamSansa. No perdamos esto de vista.

Ausentes: Fuera de El Rey de la Noche y la aún desaparecida Melisandre, todos los demás personajes de la serie tuvieron al menos un par de segundos frente a la cámara. Asistencia casi perfecta.

Muerte de la semana: Ned Umber, a falta de más opciones.

Lo que viene: El adelanto del próximo episodio muestra a Jaime Lannister frente a los Stark y Dany, quien tiene mucho qué decir sobre el asesino de su padre, el Rey Loco. Aún así, la mayor intriga está en cómo se relacionarán Jaime y Bran, dados sus antecedentes (detalle menor y hasta simpático también será el reencuentro entre Jaime y Brianne, dado que Tormund, quien aún suspira por la guerrera, pronto llegará a Winterfell). Además, es de esperar que el Ejército de la Noche finalmente llegue a Winterfell, dejando posiblemente para el tercer capítulo la esperada batalla de la temporada. Ya veremos.

Víctor Fernández G.

Víctor Fernández G.

Jefe de información de Entretenimiento. Ingresó al Grupo Nación como periodista de espectáculos al diario Al Día en 1999 y luego pasó a La Nación y al periódico juvenil Vuelta en U, del cual fue su director. Graduado de la Universidad de Costa Rica.