Sharkboy y Lavagirl. Aquí está otra película del director Rober Rodríguez que nada tiene que ver con La ciudad del pecado (en cartelera), aunque esta nueva tenga más pecados en su calidad que la otra ciudad. Se trata de Las aventuras del Niño Tiburón y la Niña de Fuego , largo título en cine infantil leído con los anteojitos para la tercera dimensión.
Dicen que... Un niño dijo una vez: "Me siento bizco", al momento de quitarse los anteojos de la 3D. Es una sensación y, esta vez, puede durar como hora y media, con este filme que sigue al héroe de la película, llamado Max (Cayden Boyd), niño capaz de sumergirse en su imaginación como un lagarto travieso en el fango de la creación de formas. Un día, dos de sus personajes aparecen en su vida real y Max tiene que ayudarlos a salvar al planeta Drool.
Del hijo. El director Robert Rodríguez, para escribir el guion de esta cinta 3D, se basó en sueños y en historias inventadas por su hijo Racer Max. De ahí salen un niño que se convierte en medio tiburón y una niña volcánica, quien emite fuego.
Personajes. Con esos sujetos viene un mundo maravilloso, que para algunos es alucinante, allí el Tren del Pensamiento puede caer en el Mundo de la Leche y de las Galletas. Ahí aparecen el señor Eléctrico, también Minus, su mano derecha, quienes intentan destruir los sueños para siempre.
Con lentes. Usted debe pedir sus lentes azul y rojo, que para Robert Rodríguez siguen siendo una especie de "maravilla", pero que no siempre (como en este filme) son necesarios: aquí se pierde más de lo que se gana. Sin recomendación.