He aquí una película extraña, tal vez fue más novedosa en el momento de su estreno, en el 2003, porque, al fin y al cabo, el agua corre y corre, y las novedades se quedan atrás, es suerte del sétimo arte.
Se trata del largometraje titulado 11:14: Hora de morir (2003), dirigido por Greg Marcks, es su primera película, precisamente.
Tiene un elenco gustoso para el gran público, encabezado por Patrick Swayze (ahora sin cuerpo de bailarín) y por Hilary Swank (antes de ganarse su Oscar gracias a Clint Eastwood). También vemos a Rachel Leigh Cook (como chiquilla peligrosa) y a Barbara Hershey.
Rompecabezas. Esta película funciona como un puzle o rompecabezas, con distintas historias que parecen no tener ninguna relación entre sí. Eso parece.
Sin embargo, conforme vemos cada relato distinto, también vemos la relación entre ellos: es una sola historia muy bien enlazada o estructurada por la narración fílmica.
No hay nada al azar. Cada situación tiene que ver con otra, y uno las va organizando según se van mostrando (cada relato, un personaje diferente. Buen rompecabezas.
Por otro lado, es una especie de divertimento macabro, a veces con toques surrealistas, especie de thriller cuya acción se entremezcla a sí misma. Filme envolvente.
Hora fatal. Por cierto, cada suceso y todos a la vez se dan a medida del reloj, del reloj implacable, cuando se acerca la fatídica hora de las 11:14 de la noche. Larga noche en corto tiempo. ¿O al revés?
Extraño, todos los acontecimientos se van sucediendo en una sola carretera, en casi un solo punto geográfico. Por eso, a la policía se le acumula el trabajo esa noche. Es película bien hecha, que bien podemos ver para pasar entretenidos durante su corta duración (95 minutos). El montaje es muy bueno. Wílliam Venegas