Lysalex Hernández A.. 24 mayo
El actor Fernando Soto, de 51 años, interpreta al subinspector Ángel Rubio en 'La casa de papel'. En la historia se debate entre su amor por una colega y el cumplimiento de su deber. Fotografía: Antena 3 para La Nación
El actor Fernando Soto, de 51 años, interpreta al subinspector Ángel Rubio en 'La casa de papel'. En la historia se debate entre su amor por una colega y el cumplimiento de su deber. Fotografía: Antena 3 para La Nación

Son las 8:20 p. m. hora Madrid. Del otro lado del teléfono, Fernando Soto se toma unos minutos para hablar de su visita a Costa Rica hace algunos años, cuando vino a impartir un taller de actuación en el Centro Cultural de España.

“Me enamoré por completo del país. Aproveché el tiempo para dar clases y, al mismo tiempo, conocerlo lo más que pudiera y fue así como llegué hasta Tortuguero, así que sueño con poder regresar en algún momento”, asegura el actor de 51 años.

A medida de que explica cómo se ha transformado su rutina a causa de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus covid-19, comenta que la pandemia vino a mostrarnos lo mejor y lo peor del ser humano y de lo importante que es que “aprendamos a pensar en colectivo”.

“De alguna forma este encierro, al igual que el que viven los atracadores de La casa de papel, te demuestra que mientras estemos unidos y pensemos en el bienestar del otro todo saldrá bien. Sin embargo, cuando comienza entre ellos las rivalidades y el buscar solo el bien personal, todo se complica", reflexiona.

El subinspector se enamoró de Raquel (Itziar Ituño) desde el primer momento en que la conoció. Lidiar con sus sentimientos no ha sido sencillo. Fotografía: Antena 3 para La Nación
El subinspector se enamoró de Raquel (Itziar Ituño) desde el primer momento en que la conoció. Lidiar con sus sentimientos no ha sido sencillo. Fotografía: Antena 3 para La Nación

Este hombre, que acumula casi 30 años de trayectoria artística entre la televisión, el cine y el teatro, este último una de sus más grandes pasiones, conversó en exclusiva con Viva sobre lo que ha significado para él interpretar al subinspector Ángel Rubio y de cómo Netflix logró rescatar la historia y convertirla en uno de sus más grandes éxitos.

– ¿Qué fue lo que le atrajo de un proyecto como La casa de papel?

– “Cuando comenzamos con La casa de papel no era el éxito como lo es ahora. Cuando hice el casting y me escogieron para este personaje, la verdad es que ya pintaba bien. Era un guion arriesgado, original y diferente, además de que tenía una forma de rodar y trabajar muy frenética y potente. Yo creo que eso nos atrajo a todos bastante, porque se salía un poco de la forma en la que se hacía televisión y era un proyecto oscuro y bastante loco. Fue un proyecto que, desde el primer día, te atrapaba por el componente humano y por el componente técnico”.

– De hecho, como usted lo menciona, la serie no obtuvo un gran éxito en su emisión por Antena 3, sino que revivió gracias a la inclusión en Netflix. ¿Qué significó esto para ustedes?

– “Para nosotros es muy valioso que existan plataformas como estas, especialmente, cuando cuidan los productos y este es el caso. Yo creo que este tipo de servicios han hecho mucho bien, nos han dado mucho trabajo y han puesto la ficción de los países en todo el mundo, lo cual es muy importante. Ahora, si te pones a pensar, mi trabajo y mi cara se ve en todo el planeta (ríe). Yo la verdad es que estoy muy agradecido con la forma en que esto nos permite trabajar un género como la ficción, al menos con un personaje como el que tengo en La casa de papel”.

– Precisamente, en esta cuarta temporada el subinspector Rubio se debate entre sus sentimientos por Raquel, ahora conocida como Lisboa, y su necesidad de cumplir con su trabajo.

– Ángel es un personaje que, desde la primera temporada, ha estado en constante evolución, pero sus sentimientos se acentúan cuando Raquel cambia de bando y eso lo conflictúa mucho más. Es un personaje que tiene un arco muy interesante, por lo que me gusta mucho. Es por ello que intento no pasarme, que sea un trabajo contenido y muy creíble, además de que vaya creciendo poco a poco.

– Si algo ha logrado una serie como La casa de papel es que el público es capaz de identificarse con todos los personaje en algún momento de la trama.

– Yo creo que lo maravilloso de La casa de papel es que todos los personajes son capaces de construir a un solo ser humano que, en este caso, es la historia. La serie tiene colores humanos tan distintos que es inevitable que no te puedas identificar con alguno de ellos. Yo creo que eso ha sido parte del éxito, porque el ciudadano se puede identificar con algunas situaciones o con los personajes.

– ¿Ya han tenido la oportunidad de hablar sobre lo que será la quinta temporada?

– No sabemos nada, al menos de manera oficial, pero no tenemos ni idea. Yo solo puedo decirte que si la cuarta temporada acabó como acabó, con las emociones arriba, pues claro que esto tiene que continuar. Oficialmente, en breve, se sabrá algo. Pero yo espero que haya quinta, sexta y hagamos 10 más. La verdad es que me encantaría.

– Ha dicho que como espectador de la serie hay personajes con los que siente empatía y con los que no. ¿Cuáles son algunos de ellos?

– "(Ríe) La verdad es que sí. Yo como espectador empatizo mucho con el personaje de Raquel, por ejemplo, porque creo que por amor se hacen muchas locuras y es una fuerza que te arrastra. También con el de Moscú, que estuvo en la primera y la segunda temporada, y era por su nobleza y lealtad que eran de otro mundo. Por supuesto, con el que no puedo empatizar mucho es con El Profesor, gracias al extraordinario trabajo que hace mi compañero Álvaro Morte, porque lo interpreta tan bien, que esa especie de bipolaridad me pone nervioso (ríe).

– Ya tiene casi 30 años de trayectoria artística, y el teatro ha sido esencial en ella. ¿Cuál es esa magia de la que usted habla al estar en escena?

– “Es que el teatro te permite tener ese contacto directo con el público, así que es grandioso. De hecho, creo que por eso me gusta dirigir teatro, porque me ofrece la oportunidad de aprender de otros y yo creo mucho en la simbiosis de dar y recibir. Eso nos hace mucha falta a los seres humanos”.

El actor considera que un personaje como Ángel Rubio nos permite conectarnos con distintas emociones. Fotografía: Antena 3 para La Nación
El actor considera que un personaje como Ángel Rubio nos permite conectarnos con distintas emociones. Fotografía: Antena 3 para La Nación

– Ahora que lo menciona, en algún momento usted dijo que estos tiempos de confinamiento y cuarentena podían sacar lo mejor de nosotros como seres humanos. De hecho, hizo un paralelismo entre lo que viven los atracadores de La casa de papel y el ciudadano común.

– "La verdad es que sí. Hace algunas semanas pensaba en que esta era la oportunidad ideal para que demostráramos la mejor versión de nosotros como seres humanos. Sin embargo, no quiero ser negativo, pero tengo una mezcla de optimismo y reflexión, porque a medida que avanza esta pandemia, al menos aquí en España han comenzado los enfrentamientos entre nosotros mismos. Esta situación vino a demostrarnos la gran desigualdad social que hay en el mundo y eso es lo que nos tiene que mover, que seamos consciente de nuestras acciones. Yo quiero creer que algo cambiará.

– ¿Cree que es posible?

– “Sí, quiero creerlo. Además, lo que hemos descubierto gracias a La casa de papel es que podemos hacer entrevistas con personas de todo el mundo y es una forma de tirar al piso lo que muchos gobiernos se empeñan en poner como verdad y no lo son. La casa de papel nos permite tener un espacio para decir lo que los gobiernos esconden, así que la serie ha sido un acontecimiento bonito en dicho sentido. Este es el momento de encontrarnos en todo aquello que nos une”.