
Inédito y muy hermoso fue el encuentro que se dio hace unos días entre parte de los equipos encargados de las transmisiones de los toros de los canales 6 y 7, quienes se reunieron y compartieron, por cerca de dos horas, en una pintoresca sesión fotográfica para la portada de la Teleguía de este 25 de diciembre.
En el encuentro participaron Norval Calvo, Natalia Monge y Édgar Cartín (El Galán) quienes representaron a canal 6 mientras que por el 7 llegaron Michael Blake, Carlos Álvarez y Víctor Carvajal.
La reunión evidenció que la rivalidad es solo cosa de unas horas y que, fuera de las cámaras, la convivencia entre unos y otros es sumamente cordial, como si trabajaran para la misma empresa. Para no variar, todos pasaron muertos de risa con las ocurrencias de Víctor Carvajal, quien curiosamente no se conocía en persona con Norval Calvo.
Ninguno de los seis buscó robarse el show , fue maravilloso: todos aportaron por igual para lograr que las fotos transmitieran el ambiente de paz y amistad que es el que al final debe reinar en esta época (y bueno, deseablemente en todas las épocas).
Entre las bromas que se dieron unos y otros estuvo la de Carlos Álvarez, quien le pidió al Galán que le diera un descanso a la canción del moño colorado que el personaje de Repretel interpreta siempre con su güiro. Muy pero muy bonito estuvo ese encuentro, mejor reseñado en la portada de esta edición.
Todo un suceso constituyó la contratación del chef Daniel Vargas, por parte del sitio AmeliaRueda.com, cuyos responsables tuvieron la brillante idea de fichar al pellizcado, guapo (y ahora, mediático) muchacho para la transmisión del Festival de la Luz.

Sin embargo, la cosa no salió del todo bien por razones que hoy parecen obvias, pero que ciertamente eran un tanto difíciles de anticipar. Primero que todo, hay que decir que, para ser un relativo principante ante el micrófono --Daniel dirige un segmento de Sabores , pero es pre-grabado y en ambiente controlado-- el musculoso gastrónomo realmente se la jugó como los grandes. ¿Quién de nosotros se atreve a echarse semejante chicharrón al hombro, una transmisión en vivo y masiva, como la del Festival de la Luz?
En ese sentido, Vargas se ganó todas las medallas pues a pesar del molote y de lo confusa que se tornó su transmisión conforme fue avanzando, él siempre se mantuvo bajo control. Lo que no estuvo bajo el control de él ni de nadie, fue que la gente lo tiene muy presente como el ganador de Dancing with the Stars , entonces Daniel no pudo hacer su trabajo y terminó en una agongojante batalla: él quería hacer entrevistas y describir lo que estaba pasando, pero el público se le desbordó por otro lado, ya que todo el mundo quería fotos con él y no ser entrevistado por él. Además, mucha gente en el propio Festival no entendía qué hacía Daniel con un micrófono en la mano, pues la apuesta de AmeliaRueda.com efectivamente fue una sorpresa, y con más razón lo interrumpían o le quitaban el entrevistado (como le ocurrió cuando alguien lo despojó de Andrey Amador para ponérselo al colmilludo de Geovanny Calderón, de Repretel).
A pesar de las críticas de los opinólogos, a nosotros nos parece que aquello fue un experimento válido, una buena iniciativa de AmeliaRueda.com, que no salió como se esperaba (¿no tuvo 7 Estrellas un dentista como presentador?) por las razones ya apuntadas. Lo cierto es que tanto el sitio digital como el chef tuvieron una enorme exposición en redes, a los primeros les queda la satisfacción de haberse mandado al agua con una buena idea y al segundo le queda claro que le urge, pero para ya, alguien que lo asesore para que dirija su carrera en televisión de una manera más asertiva.

“El lado oscuro de la fama”, nunca mejor dicha esta expresión. El actor y presentador Leonardo Perucci puso el grito al cielo esta semana ante un espantoso fenómeno que hemos venido atestiguando últimamente. Sin decir nombres (para qué meter el dedo en la llaga del dolor de las familias que han perdido un ser querido), Perucci lanzó esta corta pero vehemente reflexión en su cuenta de Facebook.
“Ahora resulta que es obligación dejar testimonio fotográfico de cualquier circunstancia. Cenas, tragos, fiestas. (Pero) Un funeral señores es un homenaje al que se fue, no motivo de jolgorio como si estuvieran en Zapote”.
Ciertamente, en los funerales de personas famosas en el país y a pesar de que existen prohibiciones expresas de sacar fotografías del fallecido durante la vela (debería darse por sentado que a nadie se le va a ocurrir cometer se mejante sacrilegio, lleno de irrespeto y morbo), muchos hemos visto circular en Whatsapp fotos hechas con celulares que algún desalmado realiza subrepticiamente, y las pone a rodar cibernéticamente.
Ya va siendo hora de que las funerarias tengan una persona vigilante, permanentemente, para que esto no ocurra. A los dolientes obviamente no se les puede encargar esta misión, pues se trata de momentos confusos, dolorosos, etc. Pero va a tener que tomarse esa medida porque tomar fotos a escondidas de un muerto famoso, para ponerlas a circular por puro morbo, debería ser hasta demandable.