Manuel Herrera F.. 31 julio, 2018
Hay ilusión en Édgar Silva por el estreno de la segunda temporada de Las paredes oyen, este martes 31 de julio por canal 7, a las 8 p. m. Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.
Hay ilusión en Édgar Silva por el estreno de la segunda temporada de Las paredes oyen, este martes 31 de julio por canal 7, a las 8 p. m. Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.

Édgar Silva y canal 7 estrenan este martes 31 de julio la segunda temporada del programa de entrevistas Las paredes oyen.

La producción llega a la pantalla cuatro años después de que Teletica emitiera una primera entrega con gran acogida del público.

En forma y fondo el programa mantiene la fórmula: una hora de entrevista con un invitado (de la escena pública o no) que responderá a las preguntas de Silva en un ambiente íntimo, discreto y simple.

(Video) Édgar Silva y su nueva vida como cafetalero

“Hace cuatro años el programa funcionó muy bien, por eso vamos a repetir esa fórmula que resultó exitosa y le vamos a apostar a lo mismo en la parte estética, escenográfica y de conducción. El macro del programa, que es una escenografía en negro con la mesa y los micrófonos, se mantiene tal cual porque así fue como se creó el formato hace cuatro años”, comentó Ricardo Cervantes, productor de Teletica Formatos, el sello que respalda el espacio.

El programa se transmitirá los martes a las 8 p. m. y está previsto que se extienda hasta la primera semana de noviembre.

“Para Teletica Formatos es importante retomar un programa que, además de entretener, le da a la gente la posibilidad de conocer bastante más de los invitados. Édgar, a partir de las entrevistas que hace, busca dar a conocer las formas de ver el mundo de cada entrevistado, pero también habla de sus temores y alegrías. Es bonito saber que le estamos dando al televidente una visión distinta de cada uno de los entrevistados”, agregó Cervantes.

Las paredes oyen es el primer programa de temporada que Teletica Formatos produce en lo que va del 2018. Días antes del regreso de la producción al 7, Viva conversó con Édgar Silva sobre este regreso.

El periodista y presentador de televisión habló desde cómo está viviendo esta reincorporación momentánea a la televisión, hasta de qué manera se finiquita una nueva temporada del programa. Esto fue parte de lo que dijo.

–¿Cómo ha vivido esta nueva etapa en la televisión?

–Estoy regresando con dos cosas claras en mi mente: que estos trabajos son temporales (también fue parte de la Revista Mundialista de Teletica) porque no quisiera dejar tirado los proyectos del café; y porque creo que actualmente las condiciones se prestan para que uno produzca sin ser un empleado a tiempo completo. Precisamente siento bien ese regreso por eso. Sé que esto tendrá un fin en cuestión de unas semanas y eso me genera ilusión para seguir haciendo otras cosas y manejar otros proyectos.

Nunca he querido defraudar, pero ahora menos, porque es lo que estoy viviendo nuevamente”.

–¿Cómo se ha sentido con esta reincorporación temporal?

–Internamente es como regresar a la casa. Conozco a todo el mundo, sé dónde están las cosas, conozco a los compañeros de sonido, de cámaras... y eso no me hace sentir perdido y es bonito. Evidentemente me siento mucho más acuerpado porque tengo el apoyo de un grupo de personas de la producción que están trabajando conmigo en lo logístico y en la planificación de manera más directa. Entonces sí me siento disfrutando muchísimo más lo que creo que tengo que disfrutar; es decir, la investigación, la elaboración del cuestionario, la ejecución de la entrevista y el proceso de edición; eso que para mí es hacer periodismo. Me estoy dedicando a lo mío y por ese lado me siento mucho más cómodo que la vez pasada.

Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.
Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.

–¿Quién buscó el regreso de Las paredes oyen: usted o canal 7?

–Cuando cubrí a Randall Vargas en una gala de Dancing with the Stars (en el 2017), en esos días Ricardo Cervantes me dijo: ‘Flaco, volvamos a hacer Las paredes oyen’. Le dije que en algún momento me lo habían preguntado pero que no había sucedido nada porque yo tampoco lo había impulsado. Lo que pensé para mí fue que me iba a dar la oportunidad de volverlo a considerar. Tras la consulta de ellos fue que lo volví a pensar y luego comenzamos a negociarlo. Quería ver qué condiciones me ofrecían para que lo quisiera hacer verdaderamente.

–¿Qué condiciones buscaba?

–Apoyo. Que no me sintiera tan solo en el proceso de producción. La vez pasada cargué mucho en la espalda y eso fue lo que me cansó y me desgastó. Cada martes que sale un programa de estos al aire es como si uno presentara una tesis de grado, porque este programa es el entrevistado y yo; entonces sobre los hombros de uno descansa mucho la responsabilidad de cómo quede el programa y eso es tremenda responsabilidad. Ahora la reacción de la gente es inmediata para bien o para mal, y eso te genera una presión, una ansiedad, que es digna de esas grandes pruebas que uno tiene a nivel académico. Sin duda, todos los martes serán ahora un día de ilusión por presentarlo, pero también de una tremenda ansiedad de no defraudar a la gente. Sé que la gente quiere ver buena televisión, sé que la gente quiere ver buenas entrevistas y yo también no solo quiero hacerlas sino también quiero ver buena televisión y programas que no solo entretengan sino que ayuden a formar criterio en algo. Las paredes oyen es mi genuino deseo de presentar un producto de televisión digno.

–¿Quedó satisfecho con la primera temporada?

–Sí. Quedé muy satisfecho. Primero porque rompimos varios paradigmas. Uno, que una entrevista podía ser vista en el prime time de la televisión; y dos, que uno podía enganchar con una entrevista a gente de diversas procedencias. Históricamente las entrevistas han sido vistas como aburridas y, es cierto. Aquí muchas de las entrevistas que se hacen son tremendamente aburridas porque creo que no se llevan lo suficientemente bien, porque no hablan para la gente y tratan de ser demasiado elevadas, sin querer desacreditar las reflexiones. Para mí, como profesional, es una gran satisfacción que la entrevista haya sido vista como un buen producto periodístico durante la primera temporada de Las paredes oyen.

–Indudablemente esa acogida de la temporada pasada genera mucha expectativa…

–Por eso cada martes será como presentar una tesis de grado de maestría en Biofísica. Nunca he querido defraudar, pero ahora menos, porque es lo que estoy viviendo nuevamente.

–¿Qué oportunidades de mejora encontró para esta segunda temporada del programa?

–En el proceso de producción, a la hora en que estoy desarrollando la entrevista, en mi desempeño logro estar mucho más tranquilo en el sentido de que estoy absolutamente concentrado y sintiendo las palabras del entrevistado, lo cual me facilita mucho hacer repreguntas. Cuando uno se siente cómodo en eso uno disfruta más del diálogo. También hallé oportunidades de crecimiento en el proceso de posproducción de la entrevista. El equipo de trabajo que tengo me apoya mucho en las transcripciones de las entrevistas y eso me permite hacer un trabajo mucho más tranquilo de edición del material. El proceso de posproducción ha sido más descansado para mí.

Hay un lapso de cuatro años entre una temporada y otra, ¿procuró que fuera así?

–No. Hubo circunstancias como mi salida del canal (Édgar dejó Teletica en diciembre del 2015). No quería nada con la televisión durante todo este tiempo. No quería y nadie me había ofrecido las condiciones para hacerlo. No sé si hubiera estado listo (para producir el programa) hace dos años, por ejemplo.

–¿Ahora sí se siente listo?

–Sí. Cuando estábamos en la negociación con el canal tenía más dudas que certezas; hoy me siento más cerca de las certezas que de las dudas. La ilusión, la confianza... han ido creciendo.

Las paredes oyen es simple en su formato ¿cómo se renueva un programa de ese tipo?

–En eso uno siempre le dice a la gente que los va a sorprender con muchas cosas que tenemos; lo que pasa es que la entrevista ha sido entrevista por muchos años, y no hay mayores sorpresas de qué es una entrevista. El formato que a mí me gusta para las entrevistas ya la gente lo conoce, la gente sabe que el día del estreno no van a escuchar a Carlos Alvarado (será el primer invitado) hablar del déficit fiscal, ni de la renovación del Poder Judicial, ni de las mejoras en las calles. Espero que la gente a estas alturas haya entendido que Las paredes oyen es un programa que aborda de manera diferente a sus invitados. Por supuesto que son motivo de invitación porque son personajes destacados, pero ciertamente quiero que, en el caso de don Carlos, la gente vea cómo es que él piensa, qué lo llevó a él a ser hoy presidente de la República, qué tipo de valores y reflexiones tenía él para ser presidente, qué definición tiene de pobreza y cómo la entiende. Cómo entiende el poder o de qué alimenta él sus valores.

”Como votante yo tenía esas grandes preguntas y entonces mucho de la entrevista con él responde a las curiosidades que tuve como elector, y que he tenido a lo largo de este tiempo, porque él salió de su campaña y se enfocó en la construcción de su Gobierno y siento que todavía la prensa no nos había dado una oportunidad de escucharlo hablar de la forma tan reflexiva como lo hizo en Las paredes oyen.

–¿Mantiene la línea de invitar a figuras de diferentes sectores?

–Similar a la primera temporada. Tendré invitados de todos los sectores. Hay artistas, deportistas, figuras políticas y también estoy incluyendo a una trabajadora del sexo. A ella le pregunto, por ejemplo, por qué les incomoda tanto la palabra prostituta y por qué escogen ser llamadas trabajadoras del sexo. Son preguntas que todos tenemos y que si uno tiene la oportunidad de sentarse a la par de una mujer que escogió eso como su oficio de vida, hay que hacérselas. Esa entrevista me tiene muy ilusionado que la gente la vea. También incluí a personas comunes que están haciendo cosas extraordinarias.

Es una gran satisfacción que la entrevista haya sido vista como un buen producto periodístico durante la primera temporada de Las paredes oyen”.
Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.
Foto: Rodrigo Alfaro / Teletica Formatos.

–¿Usted elige a sus invitados?

–Si los elijo yo pero lo discuto con mi equipo de producción para sopesar personajes, en eso uno debe tener suficiente humildad.

–¿Quedó con ganas de algún invitado en la primera temporada que lo incluirá en esta?

La de la trabajadora del sexo. La vez pasada lo había intentado con otras de ellas pero me habían dejado plantado. Ellas no se atrevieron. Ahora me encontré a esta señora fabulosa que me aceptó de pura entrada y estoy más que encantado.

–Con esta vinculación temporal a la TV ¿dónde quedó su faceta de productor de café?

–Las cosas del café han recaído un poco en los socios: la familia Navarro en la finca de Dota y Ricardo Azofeifa y Rebeca Moya en la finca de Pérez Zeledón. Ellos se han encargado del manejo de las fincas y de la venta de café de Orígenes y del desarrollo de la página web. Yo lo sigo haciendo de una manera no tan abocado y más lento, desafortunadamente, pero vamos caminando. Voy a dar un taller de café el 8 y 22 de agosto en la escuela de Óscar Castro.

–El final de Las paredes oyen llegará en medio de los preparativos de las transmisiones de fin de año de canal 7 ¿está abierto a esas posibilidades, que también son de temporada?

Si la pregunta es que si voy a participar en las transmisiones de fin de año, la respuesta es no. Tal vez en la transmisión de Altavisión que es un canal de la Zona de los Santos y donde estuve el año pasado, pero a nivel nacional no. También me hablaron del Festival Navideño de Pérez Zeledón pero es muy regional.