
Una bruja reúne a una doctora, un científico y a un duque para asestar un golpe de estado en un reino en decadencia.
Sin quedarse de brazos cruzados la emperatriz Emily Kaldwin le dará caza a cada uno de los traidores para recuperar su trono. La mandataria recibirá la ayuda de una deidad que le otorgará poderes sobrenaturales.
Dishonored 2 no se anda con titubeos y presenta sus mejores atributos de un solo sablazo a la yugular.
La obra creada por el estudio Arkane estira a más no poder la imaginación de sus creadores y revisa la bases del género Steampunk (que se ha explotado en películas como La Liga Extraordinaria y Sherlock Holmes ) para sustentar su propio universo rico y lleno de detalles que se pueden percibir alrededor de todos los niveles.

Esta obra, disponible en Xbox One, PlayStation 4 y PC, ofrece una navaja suiza de oportunidades.
Se puede ser sigiloso y esquivar a los guardias sin sin ser detectado, pero también se puede ser Rambo y llenar de plomo el lugar con dos pistolas.
Eso sí, las decisiones que se tomen durante la campaña repercutirán en el desenlace de la historia.
El videojuego utiliza de manera brillante el sistema de karma que mide las acciones de la emperatriz durante su ascenso al trono.
La obra le pregunta constante mente al jugador a través de su jugabilidad ¿qué tanto está dispuesto a hacer para reconquistar el poder ?
Si Emily fue una carnicera durante el trámite se le recordará como tal lo que conduciría a una guerra civil. Ese balance lo logran pocos títulos.
La secuela de Dishonored también brilla por el diseño de sus niveles y su refinados controles.
Asestar un navajazo en la traquea de un guardaespaldas o escabullierse entre los corredores en medio de una persecución jamás se sintió tan bien.
A este videojuego se le puede criticar la falta de innovación con respecto a a su predecesora. Desde el punto de vista de usuario no está mal porque ofrece 20 horas más de una fórmula exitosa y agradable, pero siempre se puede pedir un poco más de originalidad.
